domingo, 8 de mayo de 2011

MALIGNO EN EL ALICIA

La noche del 7 de mayo el mítico ALICIA se convirtió en el MALICIA.

Y no sólo porque MALIGNO presentó su más reciente producción, THE FUNERAL DOMINE, también porque el par de bandas abridoras que se encargaron de calentar la noche lo hicieron de forma alucinante.

EL DIABLO, YOKOZUNA, MALIGNO... Con sólo escuchar el nombre de las bandas uno imaginaba que no habría lugar para oídos y cuellos débiles. Y así fue.


A pesar de ser la primera vez que escuchaba a EL DIABLO, se ganaron mi respeto con su rock stoner psicodélico. ¡Vaya que sabe tocar este trío de chamucos greñudos y barbados! Inmediatamente prendieron con su destreza y potencia. El bajista demostró cómo se debe tocar un bajo rickenbacker. Y se despidieron, de forma épica, con el cover de Voodoo child de Hendrix. Hay que seguir a estos hijos del averno (Aquí pueden escucharlos).

Los hermanos Tranquilino, mejor conocidos como YOKOZUNA, mantuvieron la potencia con rolas como Salpícame, Boom boom, Ya no queda nada, Crank, Caliéntame... José Antonio es una bestia en la batería. No es la primera vez que los veo (ni la última). Nunca decepcionan. Este dúo se ha convertido en una de mis bandas favoritas. (Aquí pueden saber más de estos carnales).



Y llegó el plato fuerte: los regios de MALIGNO. Me convertí automáticamente en su fan con sólo observar la portada de su primer disco: fondo negro y maligno en letras rojas sobre un cráneo. Al escucharlos supe que no habría vuelta atrás. Su maldad se inoculó en mis venas y ahora no puedo concebir la escena metalera mexicana sin la palabra MALIGNO adherida a ella. Reconocí a Andrés (batería) y a Luis (voz) por su trabajo en otras bandas (que me agradaban bastante, sobretodo la de Luis) y esperé con ansia el segundo disco. Llegó bajo el nombre de UNIVERSEVIL y estuve en primera fila en el CHOPO para la presentación. Luego en el VIVE LATINO y ahora presentando THE FUNERAL DOMINE.

Después de comprar el paquete disco/playera y de beberme un par de cervezas, me colé hasta enfrente, me acomodé los anteojos y conjuré al maligno. Este llegó con todo su poder y sabiduría. El piso retumbó, mis oídos gritaron de placer. El Alicia nunca había sonado tan bien, tan limpio a pesar de la potencia. Y es que estos tipos son unos prodigios. Iván voló sobre mi cabeza con sus solos de guitarra inmaculados, el bajo potente de Marco me hizo bailar danzas paganas, la guitarra bestial de Zef despertó mi instinto animal, crucé el Estigia sobre la batería de Andrés y Luis se metió en mi cabeza para decirme lo que siempre había querido escuchar.

Sobresalieron (aunque el nivel nunca menguó): Insano, Devildrive, Walk on shadows, The red witch, Shine...

Las nuevas canciones sonaron bien amarradas, potentes... malignas.

Así debe de sonar el metal.












Aquí pueden escucharlos.



viernes, 6 de mayo de 2011

ESPANTAPÁJAROS 08

15

Exigió que sus esclavos le escupieran la frente, y colgado de las patas de una cigüeña, abandonó sus costumbres y sus cofres de sándalo.

¿Sabía que las esencias dejan un amargor en la garganta? ¿Sabía que el ascetismo puebla la soledad de mujeres desnudas y que toda sabiduría ha de humillarse ante el mecanismo de un mosquito?

Durante su permanencia en el desierto, su ombligo consiguió trasuntar buena parte del universo. Allí, las arañas que llevan una cruz sobre la espalda lo preservaron de los súcubos extrachatos. Allí intimó con los fantasmas que recorren en zancos la eternidad y con los cactus que tienen idiosincrasias de espantapájaro, pero aunque tuvo coloquios con el Diablo y con el Señor, no pudo descubrir la existencia de una nueva virtud, de un nuevo vicio.

El ayuno de toda concupiscencia ¿le permitiría saborear el halago de que un mismo fervor lo acompañara a todas partes, con su miasma de sumisión y de podredumbre?

Precedido por una brisa que apartaba las inmundicias del camino, las poblaciones atónitas lo vieron pasar cargado de aburrimiento y de parásitos.

Su presencia maduraba las mieses. La sola imposición de sus manos hacía renacer la virilidad y su mirada infundía en las prostitutas una ternura agreste de codorniz.

¡Cuántas veces su palabra cayó sobre la multitud con la mansedumbre con que la lluvia tranquiliza el oleaje!

Sobre la calva un resplandor fosforescente y millares de abejas alojadas en la pelambre de su pecho, aparecía al mismo tiempo en lugares distintos, con un desgano cada vez más consciente de la inutilidad de cuanto existe.

Su perfección había llegado a repugnarle tanto como el baño o como el caviar. Ya no sentía ninguna voluptuosidad en paladear la siesta y los remansos encarnado en un yacaré. Ya no le procuraba el menor alivio que los leprosos lo esperaran para acariciarle la sombra, ni que las estrellas dejasen de temblar, ante el tamaño de su ternura y de su barba.

Una tarde, en el recodo de un camino, decidió inmovilizarse para toda la eternidad.

En vano los peregrinos acudieron, de todas partes, con sus oraciones y sus ofrendas. En vano se extremaron, ante su indiferencia, los ritos de la cábala y de la mortificación. Ni las penitencias ni las cosquillas consiguieron arrancarle tan siquiera un bostezo, y en medio del espanto se comprobó que mientras el verdín le cubría las extremidades y el pudor, su cuerpo se iba transformando, poco a poco, en una de esas piedras que se acuestan en los caminos para empollar gusanos y humedad.



16

A unos les gusta el alpinismo. A otros los entretiene el dominó. A mí me encanta la transmigración.

Mientras aquéllos se pasan la vida colgados de una soga o pegando puñetazos sobre una mesa, yo me lo paso transmigrando d eun cuerpo a otro, yo no me canso nunca de transmigrar.

Desde el amanecer, me instalo en algún eucalipto a respirar la brisa de la mañana. Duermo una siesta mineral, dentro de la primera piedra que hallo en mi camino, y antes de anochecer ya estoy pensando la noche y las chimeneas con un espíritu de gato.

¡Qué delicia la de metamorfosearse en abejorro, la de sorber el polen de las rosas! ¡Qué voluptuosidad la de ser tierra, la de sentirse penetrado de tubérculos, de raíces, de una vida latente que nos fecunda... y nos hace cosquillas!

Para apreciar el jamón ¿no es indispensable ser chancho? Quien no logre transformarse en caballo ¿podrá saborear el gusto de los valles y darse cuenta de lo que significa "tirar del carro"?...

Poseer una virgen es muy distinto a experimentar las sensaciones de la virgen mientras la estamos poseyendo, y una cosa es mirar el mar desde la playa, otra contemplarlo con unos ojos de cangrejo.

Por eso a mí me gusta meterme en las vidas ajenas, vivir todas sus secreciones, todas sus esperanzas, sus buenos y sus malos humores.

Por eso a mí me gusta rumiar la pampa y el crepúsculo personificado en una vaca, sentir la gravitación y los ramajes con un cerebro de nuez o de castaña, arrodillarme en pleno campo, para cantarle con una voz de sapo a las estrellas.

¡Ah, el encanto de haber sido camello, zanahoria, manzana, y la satisfacción de comprender, a fondo, la pereza de los remansos... y de los camaleones!...

¡Pensar que durante toda su existencia, la mayoría de los hombres no han sido ni siquiera mujer!... ¿Cómo es posible que no se aburran de sus apetitos, de sus espasmos y que no necesiten experimentar, de vez en cuando, los de las cucarachas... los de las madreselvas?

Aunque me he puesto, muchas veces, un cerebro de imbécil, jamás he comprendido que se pueda vivir, eternamente, con un mismo esqueleto y un mismo sexo.

Cuando la vida es demasiado humana -¡únicamente humana!- el mecanismo, de pensar ¿no resulta una enfermedad más larga y más aburrida que cualquier otra?

Yo, al menos, tengo la certidumbre que no hubiera podido soportarla sin esa aptitud de evasión, que me permite trasladarme adonde yo no estoy: ser hormiga, jirafa, poner un huevo, y lo que es más importante aún, encontrarme conmigo mismo en el momento en que me había olvidado, casi completamente, de mi propia existencia.



*Para leer más de Espantapájaros, selecciona Girondo en ETIQUETAS.

miércoles, 4 de mayo de 2011

RESUMEN MENSUAL DE CINE

Breves y vertiginosas reseñas de las películas que vi en abril:

BUENAS

*LA MUJER QUE CANTABA, o mejor conocida como INCENDIOS, es la adaptación de la obra teatral de Wajdi Mouwad. La mamá de un par de chico gemelos les deja, a modo de testamento, unas cartas donde les pide que busquen a su papá (que lo hacía muerto) y a un hermano del que desconocían su existencia. Viaje poético y dinámico por la tierra natal de los personajes donde encuentran más de lo que querían saber. Esta cinta debió haber ganado el Oscar a mejor película extranjera. Imperdible.

EL ENCANTO DEL ERIZO es la historia de una niña culta (muy al estilo de La culpa la tiene Fidel) que no le encuentra el sentido a la vida hasta que conoce a la portera y al nuevo vecino japonés. Elegante y muy bien contada.

VANISHING ON 7TH STREET es la más reciente película de Brad Anderson (El maquinista). De repente, se va la luz y seres extraños aparecen. Inquietante. Se aprovecha del miedo primordial a la oscuridad.

*CUATRO ESTACIONES es un documental ficcionado que nos retrata la vida en un pequeño poblado italiano a través de cuatro protagonistas: hombre, animal, vegetal y mineral. Delicada, poética y entrañable.

*LAS MARIMBAS DEL INFIERNO es la historia de don Alfonso, un marimbero guatemalteco al que ya nadie quiere contratar. Encuentra a Blacko, un mítico músico del heavy metal y a Chiquilín (que se roba la película) e inician un proyecto musical sui géneris.

*MI FELICIDAD es una descarnada reflexión sobre la miseria moral en que se sumergieron los otrora países comunistas. No es una película fácil. Requiere tu total concentración para no perderte entre todas las historias que se exponen.

*ALGO ASÍ COMO UN BUEN TIPO es una película ligera y divertida acerca de la vida de un mafioso noruego que acaba de salir de la cárcel y que quiere reivindicarse, pero no será tan sencillo.


*UNA JOVEN Y BELLA ESPOSA es la historia de un viejo profesor israelí que tiene como esposa a Naomi, el equivalente de Scarlet Johannson. Obviamente, el viejo profesor sospecha que algún día alguien más joven se la robará. La mamá del profesor, la típica madre judía, se lleva la película.

INSIDE JOB es el documental que ganó el Oscar. Nos explica, a grandes rasgos y de forma sencilla y dinámica, el porqué de la crisis económica de hace un par de años (de la que no nos hemos podido recuperar).


REGULARES

SCREAM 4 empieza muy bien, con una crítica filosa acerca de otras películas de terror y de la propia Scream (Stab). Wes Craven sabe contar muy bien las historias, pero creo que el tema de scream ya estaba agotado... Extraño al Craven onírico.

*JEAN GENTIL es la historia de Jean Remy, un haitiano políglota, profesor y contador que no encuentra trabajo en República Dominicana. La fotografía (natural) es espectacular, pero pintan como un alma de dios al pobre Jean y eso le resta credibilidad.

MALAS

*LUCÍA es una costurera chilena que vive con su padre desempleado. El director intentó hacer una introspección acerca de esa generación que no se ha podido recuperar de la dictadura militar. Por momentos lo logra. Las secuencias en stop motion son muy buenas, pero la historia se vuelve sosa y el personaje es muy plano. Si puedes elegir, mejor ve la videoinstalación que le dedicaron en la Cineteca.


MENCIÓN HONORÍFICA

MARATÓN DE CINE DE GRAJALES. En esta ocasión: LOS GRITOS DEL SILENCIO: SANGRIENTO CINE SILENTE. Blood tea and red string, Themroc, Vase de noces, Defenceless y The afterman.

MARATÓN DE NEUROCINE. Con esta programación inauguramos los neuromaratones en la KGB. CASAS EMBRUJADAS (bastante apropiado): The amityville horror, House on haunted hill, Wait until darkness, Casper y Poltergeist.



*FORO INTERNACIONAL DE LA CINETECA.

jueves, 28 de abril de 2011

CONTINUIDAD DE LOS PARQUES

Con este vertiginoso cuento comienza FINAL DEL JUEGO (1956) de Julio Cortázar:

CONTINUIDAD DE LOS PARQUES
Julio Cortázar

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.

Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

jueves, 14 de abril de 2011

VIVE LATINO 2011

A diferencia del año pasado, La Rumu y yo sí pudimos asistir al Vive Latino. Fue sólo un día, domingo, pero bastó para recargar la pila.

Por más que corrimos no llegamos al show de JESSY BULBO... Después de encontramos con Pok y Carlos, cruzamos el escenario vivelatino y escuchamos una rola de LOS ELÁSTICOS. La verdad se antojaba despojarse de la ropa y subirse a una tabla de surf. En el escenario indio nos embadurnamos protector solar y escuchamos el final del show de CHIKITA VIOLENTA. Huimos de ese escenario porque seguía REY PILA y nos lanzamos a la carpa intolerante donde LA HORA DE LA HORA tocaba su ritmo pachanguero. Encontré a Clau y le di su librito de poemas de Eduardo Langagne que le conseguí. También nos encontramos con Raúl y Claudia que nos recomendaron a VELANDIA Y LA TIGRA. Grata sorpresa. Buenos músicos, con propuesta original, chida, que no sonaba a nada conocido. ya somos fans de esta gran banda colombiana. Visitamos la carpa roja para ver, de puro morbo y a lo lejos, a TOÑO ZÚÑIGA, sí, el presunto culpable, cantando rap... Regresamos al escenario indio para ver un rato a LOS DANIELS, los cuáles sólo tienen una buena rola. Natalia Lafourcade se subió al escenario con ellos para desafinar terriblemente. Luego los LIQUITS... recuerdo que antes eran divertidos; ahora rayan en el alucine por estupefacientes. pero sirvieron de contraste, porque a continuación fue el turno de MALA RODRÍGUEZ. ¡Wow! Mucha presencia escénica, potencia, entrega... A pesar de que canta hip hop, rockeó mucho más de los que se dicen rockeros. Nos enamoró. Carlos y Pok se fueron suspirando y La Rumu y yo nos quedamos a ver a LA BARRANCA. Grupazo. La voz de Aguilera es inconfundible e inigualable. Excelentes músicos y sus letras son grandiosas. ¿Qué puedo criticarle a alguien que incluye en una de sus rolas la frase "laberinto borgiano"? Además, le dedicaron una rola a la gran RITA GUERRERO. Para enchinarse la piel. ADANOWSKY fue el siguiente. Cumplidor, aunque si ya viste alguno de sus shows, no sorprende. Pero la interpretación de la rola Me siento solo fue impresionante. Después escuchamos unos segundos a los BABASÓNICOS que tocaban en el escenario vivelatino, pero no aguantábamos los pies y apañamos unos colchones que había enfrente de la carpa intolerante donde salió a tocar CARLA MORRISON... al escucharla sentí lo mismo que cuando me comí uno de varios raspados de limón: demasiada dulzura (por no decir cursilería). Nos alejamos protegiendo nuestros oídos de los agudos asesinos de la niña Morrison. En la carpa roja escuchamos las últimas rolas happy punketas de GULA a los cuáles les tuvieron que cortar el sonido porque no querían bajarse del escenario jo. MARA fue el encargado de cerrar las presentaciones en ese escenario. Desde que ves salir a Charly Montana con sus pelotes güeros, su traje colorido y con una llanta de bicicleta en la base del pedestal de su micrófono sabes que será pura diversión. No defraudó. Y nos salimos para alcanzar metro y escuchamos que se despedían, de manera muy improvisada, con la rola emblemática de la carrera como solista de Charly: El vaquero rocanrolero. Y así finalizó nuestro domingo: cansados, sudados y sin un peso. pero eso sí, con la experiencia de vivir un Vive Latino más.

ACÁ pueden ver algunas presentaciones.

Y un video del grupo que nos cautivó:

lunes, 4 de abril de 2011

RESUMEN MENSUAL DE CINE

Breves reseñas de las películas que vi en marzo:

BUENAS

LEMMY, documental acerca de uno de los grandes iconos del rocanrol, Lemmy Kilmister. Fundador, bajo y voz de Motörhead, padre del thrash metal. Mezcla de roncanrol, punk y metal. Acompañamos a Lemmy desde la prendidez de sus conciertos hasta la rutinaria visita al Rainbow, en Los Angeles, donde se la pasa tomando whiskey y jugando en una maquinita.

BALADA TRISTE DE TROMPETA es la más reciente película de Alex de la Iglesia. Surreal, emotiva y crítica acerca de lo que ocurrió en España hace algunos años. Como extra, la belleza de Carolina Bang.

WAITING FOR SUPERMAN, es un documental acerca del sistema educativo en Estados Unidos. Emotivo. Al finalizar no dejarás de preguntarte si eso pasa allá, ¿qué pasará en México? Me habría gustado que utilizaran la canción Waiting for a superman, de The flaming lips...

ENTER THE VOID, es lo nuevo de Gaspar Noé, que recordarán por Irreversible. Visualmente es alucinante. Seguimos la vida de un junkie en Tokio. Algunas partes en primera persona, otras desde la perspectiva de los demás personajes. Pero (casi) siempre de una sola toma. Te preguntarás en dónde está el truco. Me parece que le sobran unos veinte minutos, pero bien vale la duración.

BLUE VALENTINE, nos muestra un amor realista. Sobresalen las actuaciones de Michelle Williams y de Ryan Gosling. Vemos a una pareja al borde del colapso, utilizando tomas fijas, de colores fríos. Y se intercalan escenas que muestran cómo inició la relación, donde todo era amor, con cámara en mano, colores cálidos e imagen granulada. Sólo le encontré un defecto: me parece que a la pareja le sucede muchas cosas en tan sólo cinco años (incluido el deterioro físico). Recomiendo que no la vean con su pareja, primero se reirán, pero luego vendrán los silencios incómodos.

LA CASA MUDA, cinta uruguaya de terror de una sola toma. Todo indica que será una película de una casa embrujada pero luego nos enteramos de algunos secretitos. Esta cinta demuestra que se puede hacer buen cine de terror sin efectos especiales y sin un gran presupuesto.


REGULARES

LA VIDA ÚTIL, es otra cinta uruguaya que nos muestra los problemas que sufre su Cinemateca (el equivalente a nuestra Cineteca Nacional). A los cinéfilos nos parecía interesante la premisa: un trabajador de la cinemateca por más de 20 años que tendrá que hacer otra cosa porque está a punto de irse a la quiebra el lugar. Pero luego d aun giro de 360 grados y se aleja de esa premisa interesante...


MALAS

I SPIT ON YOUR GRAVE, es el remake de una película setentera del mismo título y considerada de culto (todavía no la veo). Esta nueva versión , calificándola individualmente, es una tomada de pelo. El protagonista es una joven y bella escritora a la moda que renta una cabaña para escribir su siguiente gran éxito... Sí, adivinan, los locatarios le harán cositas...


MENCIÓN HONORÍFICA


BERLÍN, SINFONÍA DE UNA GRAN CIUDAD, es una película/documental silente de 1927 que nos muestra la vida en una gran ciudad como Berlín. EL GABINETE se encargó de musicalizarla resultando una experiencia inolvidable.

MARATÓN DE CINE DE GRAJALES, en esta ocasión nos deleitamos con cinco churrazos, que incluyeron las versiones turcas de Superman y Rambo, la versión hong-kongnesa de El mariachi y las versiones hindúes de Pesadilla en la calle del infierno y de Perros de reserva.

NEUROMARATÓN, cumplimos un año de celebrar los neuromaratones en casa de La Rumu. Con asistencia récord, proyectamos: 8 1/2, Dentro de la piel, Carácter, The troll hunter y Tesis. En un par de semanas iniciaremos un nuevo ciclo de los Neuromaratones.

miércoles, 30 de marzo de 2011

LA ÚLTIMA CENA

LA ÚLTIMA CENA
Ricardo Bernal

Antes de salir de tu departamento revisas por milésima vez el boiler apagado, que el agua no se tire, ninguna luz encendida, el refri desconectado, todo bien. Alzas tu maleta y cuando llegas a la esquina y estás a punto de tomar un taxi, toc-toc-toc, el pajarraco de la paranoia repiquetea en tu cerebro, ¿estás seguro que pusiste el candado?, ¿apagaste la estufa?, ¿cerraste todas las ventanas? Y ahí vas de regreso, desandar lo andado con tu boleto de avión en la boca, ¿dónde guardé las llaves?, no voy a llegar a tiempo al aeropuerto, y esta pinche maleta cómo pesa. Abres la puerta y claro que todo está bien, no te preocupes, ningún ladrón entrará a tu casa, no habrá fugas de agua ni de gas, dentro de dos semanas abrirás otra vez esta misma puerta, hogar dulce hogar, qué bendición regresar de vacaciones y encontrar todo en orden. Cierras la puerta, doble llave, y ahora si córrele si no quieres perder el vuelo.

Dos semanas en la playa: ves a tus amigos los pescadores, te pones negro de sol, aprendes a bucear y te ligas a una francesita flaca flaca, pero eso sí, bien ninfómana. Tus noches terminan con ese dulce cansancio que dan los días plenos, paradisiacos, barcos de algodón donde todos somos ángeles, en el mar la vida es más sabrosa, de eso no te quepa la menor duda. Sin embargo algunas noches, poco antes de quedarte dormido, toc-toc-toc, el pajarraco asoma sus ojos saltones en tu silencio y luego abre su pico de pterodáctilo lleno de dientes cariados, ¿cómo estará tu casa?, ¿se habrán roto las tuberías y tus libros andarán navegando inservibles por las habitaciones?, y adiós sueño, vueltas y vueltas en la cama, ¡puta madre!, malditas vacaciones, que ya se acaben, ya quiero regresarme a la casa. Pero al día siguiente miras el mar, sientes la piel ardiendo como un camarón en aceite, qué atascón de mariscos, nada mejor que estar echadote en una hamaca dejando que la vida transcurra sin propósito, tal vez leyendo una novela del Silverberg o poniendo por séptima vez consecutiva el caset de Premiata forneria marconi en la grabadora.

Tres días más y se acaban las vacaciones, del otro lado del visor está el jardín del pulpo en toda su opulencia, yo pensaba que debajo del agua sólo había corales y peces, cuánta vida, las anémonas existen, existen las medusas y las estrellas de mar. Nunca había visto tantos colores juntos, toc-toc-toc, ¡hola!, dice el sonriente pajarraco, tú aquí buceando tan quitado de la pena pero fíjate que en tu casa hay ahorita una fiesta de ladrones, ya arrancaron el tapiz para prender una fogata, y para que no se apague ahí van también tus libros y tus documentos. Se van a cagar en los sillones, pero no te preocupes porque luego se los van a robar y ya no tendrás que limpiarlos. Glub-glub-glub, burbujas de angustia. Como buen monje zen te taparás con un periódico y dormirás en la alfombra, eso si no se la roban también. Bueno amigo, ahí la vemos, y el pajarraco se va nadando hacia la superficie.

¿Pasillo o ventana?, pregunta la güerita que reparte los pases de abordar. Ventana. Pero para qué, no vas a ver nada, el smog cubre tu ciudad desde hace veinte años, nata gris, bienvenidos al infierno, favor de abrochar sus cinturones y enderezar el respaldo de sus asientos, y yo sin aguantar la espalda y hasta la madre de mar y de sol, y sol y sal y sal y mar. Tu último billete se lo queda el taxista que te trae de regreso a casa, tum-tum tum-tum, dice tu corazón mientras buscas las llaves, ojalá todo esté bien, cuando menos no se robaron la puerta. Abres: el olor de tu casa te recibe, snif-snif, no huele a quemado, prendes las luces de la sala, ahí están tus libros en orden, ahí están tus discos en orden, ahí está tu aparato de sonido y tus sillones. Hogar dulce hogar, y el pajarraco de la paranoia muerto de la risa. Pero no, no todo está tal como lo dejaste: en el tapete de la entrada hay dos cucarachas muertas. Otra cucaracha, otra cucaracha, otra cucaracha, sigues caminando, encontrando cucarachas muertas, ¿por qué las cucarachas mueren bocarriba? Otras dos en el pasillo, una bastante grande en el comedor, seis en la cocina, tres en la recámara, todas muertas, todas bocarriba. Vas al baño: media cucaracha. ¿Media cucaracha? Qué raro, esto está como para Sherlock Holmes, ¿dónde quedaría la otra mitad? Mientras estás orinando llegas a la conclusión de que seguramente fumigaron el edificio, y como tú vives en la planta baja tu departamento se convirtió en el cementerio de las cucarachas, está bien el título para una novela del Stephen King: "Cementerio de cucarachas''. Conectas el refri, llevas la maleta a tu recámara, prendes el aparato de sonido, se me antoja algo de Bach, ¿qué tal los conciertos de Brandemburgo? Ves las cucarachas en el suelo, inmóviles, sordas a la música, muertas, completamente muertas. ¡Qué asco me dan las cucarachas!, piensas, y luego lo dices en voz alta, pero el hecho de que estén muertas reduce tu asco en un cincuenta, en un sesenta por ciento: las cucarachas vivas brillan en la oscuridad, acuérdete, y mueven sus horribles antenas como queriendo decirte algo, y corren como si fueran roedores, o cualquier otro tipo de animales pero no cucarachas. A lo mejor las cucarachas vienen de otro planeta, piensas, y te imaginas sus huevecillos, y te acuerdas de Alien y te da más asco todavía, y sales al patio a buscar la escoba y el recogedor. ¡Qué asco me dan las cucarachas!

Una, dos, tres, cuatro, siete, doce, diecinueve cucarachas y media en el recogedor, te dan ganas de sacarles una foto, ¡no mames! ¿estás loco o qué te pasa? ¿cómo que una foto?, échalas a la basura inmediatamente. Pero no las echas a la basura, dejas el recogedor en el suelo y de tu recámara traes un pliego de cartulina blanca que extiendes en la mesa, en la misma mesa donde diariamente desayunas cereal y yogurt, en la misma mesa donde el otro día hiciste el amor con Laura, como locos, y ¡crash! los platos se hicieron añicos en el suelo, y al final ella no encontraba sus calzones, tú los escondiste, decía Laura muerta de la risa, ¡eres un fetichista! te gusta coleccionar calzones de vieja y olisquearlos cuando nadie te ve, y tú: no es cierto, no es cierto, ¿dónde están tus calzones? ¿de veras traías?, claro que sí idiota, si tú mismo me los quitaste, y los calzones nunca aparecieron, pero si aparecieron casi veinte cucarachas mientras tú te asoleabas tan campante en las playas de Nayarit. Con cuatro tachuelas clavas la cartulina en la mesa, luego levantas el recogedor y viertes ahí su asqueroso contenido, ¡guácala! ¿para qué haces eso?, pero tú no lo sabes, te sientas en una silla y te quedas mirando a las cucarachas muertas encima de la cartulina inmaculada, requiescat in pace cucarachas, no te atreves a tocarlas todavía, así que tomas una cuchara para empujarlas y las distribuyes geométricamente, cuatro filas de cuatro cucarachas y una última fila con tres cucarachas y media, ¡vaya batallón! Luego sonríes y te preguntas cómo habrán muerto, ¿una por una?, ¿todas a la vez?, ¿habrá acaso un mapa de mi departamento donde estén marcados los lugares donde murieron las cucarachas, líneas punteadas que tracen las trayectorias de su agonía?, y si ese mapa existe ¿quién lo tiene? ¡Pinches ideas!, me cae que estás reloco, diría Laura si no se hubieran peleado, y tú insistes ¿cómo morirían? Cierras los ojos y ves una cucaracha bañada en insecticida, así mueren, claro: atarantadas, moviendo las patas en cámara rápida como si fueran Chaplin o el Gordo y el Flaco o Harold Loyd, y luego se quedan quietas para siempre, con las antenas mojadas por el insecticida y con esos ojos como puntitos negros que te miran desde los primeros escalones de la escala evolutiva. Vas al baño y te ves en el espejo, estoy bien negro, se me está pelando la nariz, luego te hincas frente al excusado y vomitas, y el vómito te sale por la boca y por las fosas nasales, y si no tuvieras ojos también te saldría por las cuencas de esa calavera que se han de comer las cucarachas, porque algún día estaré muerto, algún día todos los hombres del mundo estarán muertos, pero no las cucarachas que llevan millones y millones de años sobre la Tierra y seguirán sobre la Tierra para siempre, explorando con sus antenitas las ruinas de la civilización. Después de vomitar vas a tu recámara y te quedas dormido con la ropa puesta, y sueñas que todavía estás en la playa comiéndote una langosta o un pulpo a la mexicana, pasé unas excelentes vacaciones pero mañana tengo que regresar al trabajo, ¡ni pedo!, así es la vida.

Al día siguiente te levantas tarde, no sonó el despertador, y cómo quieres que suene si ni cuerda le diste, las diez de la mañana pero te vale madres, no vas a trabajar, no te bañas, vas al comedor y ves tus cucarachas: no se han movido, están tal cual las dejé anoche. Abres el refri y no hay nada, claro que no hay nada si ayer llegaste de tus vacaciones y en vez de ir a la tienda de Don Lupe a comprar leche, huevos y fruta, te pusiste a jugar con las cucarachas. No me importa, si las cucarachas no comen, yo tampoco. Entonces vas a tu escritorio y sacas del cajón la lupa que te heredó el abuelo, y regresas al comedor y aunque las cucarachas te dan mucho asco tomas una, cuidadosamente para que no se rompa, las cucarachas muertas son como de celuloide y tienen alas de mica, y son oscuras y brillantes, parece que están barnizadas. Acercas la cucaracha a la lupa y ves las antenas tan perfectas, las patas resecas como ramitas, carne de insecto porque las cucarachas son insectos y tienen alas aunque nunca las has visto volar, ha de ser bien impresionante ver una cucaracha volando, tu amigo Efraín dice que en Palenque las cucarachas vuelan, no mames cómo van a volar, te lo juro, yo las vi volando. Dejas la cucaracha en la mesa y coges otra, así, con cuidado, que no se le vaya a romper una pata, que no se le vayan a desdoblar las alas, mira esos picos que tiene en el abdomen, han de ser bien duros y con tu dedo meñique tocas uno de los picos ¡ouch!, la gotita de sangre embarra a tu cucaracha, tomas otra, la más grande de todas, y la miras la miras la miras: la espalda es lisa, resbalosa, las alas delgadas, las larguísimas antenas miden más que el resto del cuerpo y encima de la cabeza triangular tiene una especie de casco igual a los que usaban los soldados alemanes de la primera guerra mundial. Entonces te imaginas otra guerra, la última, millones y millones de soldados cucaracha comiéndose a los niños, a los ancianos y a las mujeres embarazadas, soldados cucaracha como en el cuento de Paul Anderson, pero estas cucarachas están bien muertas y son tuyas de nadie más, mías mías mías, estas cucarachas son mías y yo hago con ellas lo que se me da la gana. Suena el teléfono y te quedas inmóvil, aguantando la respiración, no voy a contestar, a lo mejor es tu jefe, encabronadísimo, bien te advirtió que okey, te doy tus vacaciones, pero cuidadito y llegues un solo día tarde a la oficina como es tu costumbre, no jefe cómo cree, y el teléfono suena seis, siete, diez veces, y al rato vuelve a sonar otras seis veces para después quedarse en silencio: quien quiera que haya llamado ya se convenció de que no hay nadie. Vas hacia el teléfono, estás a punto de arrancarle el cable pero no te atreves, así que sólo lo dejas descolgado y regresas con tus cucarachas, hola chiquitas, ¿cómo están además de muertas?, ¿qué soñaron anoche?, contéstenme cucarachitas, princesitas, amores de mi vida, y te rascas la espalda arrancándote tiritas de piel, luego te hueles la axila ¡fúchila!, pero si las cucarachas no se bañan, yo tampoco. Tomas la media cucaracha y con la lupa te asomas al agujero del abdomen, nada de tripas, las cucarachas no tienen tripas sino una carnosidad que te recuerda la pulpa de un dátil. Guardas la lupa, te sientas en uno de los sillones de la sala y te quedas ahí varias horas, inmóvil como las cucarachas muertas, viendo un puntito imaginario en la pared. Luego te levantas, abres un cajón del escritorio y sacas un billete de a mil, te pones los zapatos y los lentes oscuros, y sales de tu departamento no sin antes despedirte, ahorita vengo cucarachitas preciosas, no me tardo.

Regresas dos horas después, cierras el departamento con llave y luego arrastras los muebles para bloquear la entrada como en las caricaturas de Porky, tres sillones y el escritorio, ni siquiera los bomberos podrán meterse a mi casa. Pones la bolsa de papel en la mesa del comedor y sacas las cosas que compraste: madera, esmalte, pegamento, pinturas y pinceles, voy a hacer una obra de arte con ustedes cucarachitas, ya lo verán, no van a quedarse ahí tristes y tiesas para siempre, serán famosas, recorrerán todas las galerías de arte de este mundo, se los juro. Y toda la noche recortas, pintas, pegas, sostienes a las cucarachas con esas pinzas para depilar que se le olvidaron a Laura en la repisa del baño, mueves el pincel muy despacio, cuidando que las alas no se resquebrajen, que las antenas no se rompan Así pasan las horas, los días, tú no comes ni duermes, sólo trabajas trabajas trabajas, te arden los ojos pero qué me importa, el Arte lo justifica todo, y detrás de tu lupa van desfilando las cucarachas, para que por fin entiendas el significado de sus ojos milenarios, para que descubras los mecanismos secretos de sus articulaciones. El silencio zumba en tus oídos aunque a veces crees oír las minúsculas voces de las cucarachas en el interior de tu cabeza, y allá afuera la gente atiende sus asuntos, los planetas giran, el universo se desgasta, pero yo tengo una misión, mi vida tiene un sentido, y las cucarachas se ven muy bien con sus antenas rosas, verdes, azules, los vientres anaranjados, las alas rojas o moradas o con rayas de dos colores diferentes, cebras cucarachas, cucarachas tigres.

Toc-toc-toc, ¡despierta! Te quedaste dormido y parece que las cucarachas están enojadas, perdónenme chiquitas, tengo que seguir trabajando, y piensas en Miguel Angel pintando la capilla sixtina, piensas en Balzac escribiendo como un robot bajo la luz amarilla de la desesperación, el Arte lo justifica todo, claro que sí, y una cucaracha verde es una hermosísima joya entre tus dedos, y el pajarraco de la paranoia se quita el disfraz y es en realidad una enorme cucaracha invisible que te dice pinta, corrige, pega, sus antenas tocan tus sienes y tus manos se mueven como dos infatigables herramientas, no vuelvo a quedarme dormido, palabra de honor cucarachitas, y así sigues trabajando hasta que un buen día después de mucho, mucho tiempo por fin terminas tu labor.

Suspiras. Estás flaco, cansadísimo, casi muerto. Ves tu rostro reflejado en el espejo de la vitrina y no lo reconoces pero en tu mirada hay luz, mucha luz. Con manos temblorosas sostienes el resultado de tu trabajo y claro que es una obra de arte, un trozo de cielo, un arco iris en miniatura, definitivamente lo más hermoso que has visto en tu vida: alrededor de una pequeña mesa perfectamente labrada, las cucarachas multicolores descansan su muerte sentadas en sillitas diminutas, y todas ellas brillan, brillan como si fueran diamantes. Cuelgas tu obra en la pared y con lágrimas en los ojos admiras su belleza como seguramente hizo Leonardo cuando terminó su cuadro, aunque aquí no son doce apóstoles sino dieciocho, y en medio de ellos Cristo con las antenas verde esmeralda, las alas bermellón, el vientre dorado y los ojos azul turquesa, y en sus patitas delanteras sostiene la hostia, y Jesús tomó el pan, lo bendijo y lo repartió a sus discípulos diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo. Y Andrés y Pedro y Santiago y Simón y Bartolomé y Mateo y Felipe y todos los demás apóstoles miraron al Maestro quien se llevó la media cucaracha a la boca y comenzó a masticar, y contemplaste a tus discípulos, eran muy hermosos y no se comunicaban con palabras sino moviendo las antenas, moviendo las patas y las alas, y se les hacia agua la boca, y ellos también comieron de mi carne porque ésta es mi última cena, y allá abajo un hombre desnudo se retuerce como si estuviera endemoniado, pronto vendrán los romanos a crucificarlo, y esa noche continuamos cenando y alabando a Dios hasta que no quedo en la mesa ni un solo fragmento de la media cucaracha.

martes, 15 de marzo de 2011

DOS POEMAS

I

Sigue la línea de yodo
cortando suave la daga,
músculos, grasa, tendones
buscando con ansia tu alma.
Pero sólo encuentra limo
y unas cuantas alimañas.






II

Dejo en tu lecho de mármol
plantas bellas e innombrables:
altramuces de Satán,
polipodios inmortales.
¡Despierta, querida mía,
seamos por siempre amantes!

miércoles, 2 de marzo de 2011

RESUMEN MENSUAL DE CINE

Un repaso a las películas (nuevas) que vi en Febrero:

BUENAS

THE FIGHTER. Basta decir que Christian Bale y Melissa Leo ganaron el Oscar a mejor actor y actriz de reparto.

WINTER´S BONE. Toda una sorpresa. Sin hacer ruido superó (por mucho) a True grit de los Coen. Como plus, la belleza y talento de Jennifer Lawrence.


EXIT TROUGH THE GIFT SHOP. Este documental, en un tono divertido, lanza la pregunta: ¿todo lo que se vende como arte es arte? En este caso se trata de pintura, pero bien se puede aplicar a la música y literatura.

THE TROLL HUNTER. Esta cinta noruega no le pide nada al cine de monstruos de Hollywood. Al contrario: es inteligente y está plagada de referencias culturales de esa zona.

12 ONZAS. Este documental acerca de la vida de unos vatos que quieren ser boxeadores se aleja de los clichés (música, denuncia...) para entregarnos una historia llena de colores (a pesar de estar en blanco y negro).


REGULARES

LOS OJOS DE JULIA Esta película producida por Guillermo del Toro de primera vista me gustó. Pero después de analizarla, encontré varios agujeros. Aún así, tiene secuencias memorables.

WASTELAND. Documental que mezcla el arte de Vik Muniz con uno de los tiraderos de basura más grandes de Brasil. El arte es impresionante, pero me hubiera gustado que se metiera más en los personajes.

THE KING´S SPEECH. A pesar de ser la gran ganadora de los Oscar (guión, dirección, película y actor) no me conmovió. Le falta algo. Además, a la mitad se cae estrepitosamente.


MALAS

EL RITO. Para hacer una buena película de exorcismos tienes que contarnos algo diferente, desde un punto de vista no tratado con anterioridad y sacarnos un buen susto. El rito no cumple ninguno de estos requisitos. Muy mala (como el inglés de López Doriga).


MENCIÓN HONORÍFICA

EL CINE DE VAMPIRAS DE JEAN ROLLIN. Maratón organizado por Jorge Grajales. Cinco valiosas rarezas: La violación del vampiro, Réquiem por un vampiro, El amanecer de los vampiros, Labios de sangre, Las dos huérfanas vampiras.