jueves, 2 de enero de 2014

APUNTE GÓTICO

No, no se trata del extraordinario cuento de Inés Arredondo, sino de, literalmente, un apunte de Leslie A. Fielder sobre literatura gótica: 


Debajo del castillo encantado yace lo que guarda la mazmorra: el vientre de cuya oscuridad surgió el primer ego, la tumba de la que tiene que volver al fin. Debajo de la cáscara desmoronada de la autoridad paterna, se encuentra la oscuridad materna, imaginada por el escritor gótico como una prisión, una cámara de tortura de la cual los gritos del anima secuestrada no pueden ser escuchados. La parte superior y los niveles inferiores de las ruinas del castillo o abadía representan los temores contradictorios en el corazón del terror gótico: el temor del superego, cuyas espléndidas almenas han sido maltratadas pero no abatidas, y de la id, cuya oscuridad abunda en visiones tormentosas que el castillo nunca había presenciado.

Leslie A. Fielder
Love and Death in the American Novel


Este apunte está incluido, a manera de prólogo, en Haunted Castles, the complete gothic stories de Ray Russell: uno de los seis títulos de la colección Penguin Horror, editada y curada por Guillermo del Toro.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

MUCHOS CUENTOS

A pesar de que el 2013 fue (muy) complicado en lo personal, en lo literario me brindó muchas satisfacciones. Y este fin de año, sin pretenderlo, se publicaron varios de mis cuentos:

HIC SVNT DRACONES es un proyecto encabezado por Rodolfo JM para Tierra Adentro que reúne 11 ensayos y 11 cuentos sobre la literatura fantástica actual en México. Yo participo con La maniobra de Heimlich, cuento que, hace un par de años, empezó como un guión y que poco a poco se fue transformando en cuento. Lo elegí porque representa otra faceta de lo que suelo escribir: desde su extensión (9 cuartillas) hasta su lenguaje (más sencillo, directo). Y el tema se aleja totalmente del horror cósmico que tanto me gusta.

TAROTEXTOS es un proyecto de Cooperativa Mixcoátl  en Facebook donde se crean cuentos partiendo de las cartas del tarot. A mí me tocó El carro. Inmediatamente recordé el poema Psychopompos de Lovecraft:
Mi carro es el carro de la muerte;
Mis alas son las alas del miedo;
Mi aliento es el aliento del norte;
Mi presa es lo frío y lo muerto.
Así que empecé a escribir el cuento en torno a él (incluyendo elementos de la carta, por supuesto), pero cuando encontré la ilustración de un artista francés llamado Malkav, la imaginación explotó.

Moscas verdes es un cuento que quedó seleccionado para una antología de cyberdrunk (los requisitos era que existiera una atmósfera de cyberpunk y que hubiera una escena de vómito ¿?). Como la editorial no ha mostrado interés en publicar la antología, decidí incluirlo en PENUMBRIA 15 (pág. 41). Como verán, jugué un poco con la estructura, dándole dos opciones al protagonista y al lector.


Emergen, cuento apocalíptico/lovecraftiano que forma parte de la antología Estación central tris (Ficticia), ahora se puede leer en La hoja de arena.

LA IMAGINACIÓN EN MÉXICO es un hermosísimo proyecto de Raquel Castro y Alberto Chimal que pretende reunir a todos los escritores fantásticos del país. Cuando me invitaron a formar parte de él, me pidieron un cuento representativo de mi obra. Elegí Deterioro porque (además de que me gusta mucho) es el cuento que me puso en el "mapa": se publicó en varias revistas electrónicas y en la antología Bella y brutal urbe (Resistencia).



Muchas gracias por leerme.
(El 2014 te seguiré dando lata, pues tengo varios proyectos terminados que sólo están esperando publicación)

domingo, 8 de diciembre de 2013

VOZED

Hace unos días Revista Vozed me entrevistó sobre el futuro del cuento.

Además de mis respuestas, también encontrarán Inmortalidad, minificción inédita de mi autoría.



miércoles, 4 de diciembre de 2013

MIEDO EN CASTELLANO

Hace unos días conseguí la mítica antología Miedo en castellano, el único libro que me faltaba de la bibliografía de Emiliano González. Suceso que creí nunca ocurriría, pues ni el propio Emiliano cuenta con ejemplares. 

Algunos me pidieron que la escaneara. Lamentablemente se estropearía: es una edición de 1973 ( o sea, cuando Emiliano tenía tan solo 18 años… impresionante, ¿no?)

Sin embargo, les comparto la introducción y el índice. Así, si les interesa algún cuento pueden buscarlo en internet (si los encuentran, les agradecería mucho si comparten los enlaces en comentarios).

Maravíllense:




MIEDO EN CASTELLANO

28 relatos de lo macabro y lo fantástico




INTRODUCCIÓN

La literatura de miedo tiene dos modalidades. La primera y quizá más familiar es la fantástica. Vax y Caillois han insistido siempre en lo fantástico como una irrupción violenta de lo sobrenatural en un mundo regido por leyes inmutables. Cuando estas leyes no se ven quebrantadas  sino elevadas al nivel del absurdo, el resultado es puramente macabro. Si todo lo fantástico es en sí mismo macabro (gracias a Poe) lo macabro no es necesariamente fantástico. No hubo fantasmas en Auschwitz. Un incidente grotesco de la casualidad puede ser o no sobrenatural, pero es irónicamente macabro por su misma gratuidad. El cuentista castellano ha sabido distinguir entre uno y otro concepto pero no ha salvado -con sus excepciones- el peligro de la repetición  o, en casos graves, el de inconsciente plagio. Los primeros párrafos de Médium (Baroja) son casi una traducción literal de los mismos en The tell-tale heart (Poe). Un dramático cuento del hispano Clarasó castellaniza El caso del difunto Mister Elvesham de Wells en una manera fría y poco feliz. Quiroga, sin embargo, sabe distinguir influencia de robo y construye así relatos muy originales con argumentos macabros. Borges y Quiroga son probablemente los pilares de la literatura de miedo hispanoamericana. Borges ha inventado un cuento fantástico metafísicamente auténtico. Gente como Bioy, Murena y Cortázar renueva de continuo la temática tradicional. Uno de los motivos favoritos de nuestros cuentistas es el desdoblamiento de personalidad. Los fenómenos parapsíquicos, la telequinesis, la percepción extrasensorial tampoco son rechazados. Pocas veces nos permitimos el juego del horror cósmico y el pánico interestelar. De Poe a Lovecraft preferimos Poe. Es difícil elegir los mejores relatos de una lengua donde lo insólito juega un papel secundario. Nuestra literatura cojeó y sigue cojeando por ese lado porque carecemos de grandes maestros. Me vi obligado, pues, a acudir a las fuentes más inmediatas, es decir, a las colecciones de relatos inverosímiles de aparición más o menos reciente. Tengo cuentos de Cuba y Argentina y España y México. Los dos primeros países son quizá los más prolíficos. María Elena Llana y H. A. Murena rematan sus engendros a través de una brecha repentina en la vida cotidiana. El jugo insólito es bien exprimido. Los autores macabros (y digo esta palabra con timidez por no entrecomillarla) se presentan aquí en sus más cruentos y tristes relatos. Arístides Fernández me gusta mucho. También Abascal, que no necesita de rodeos para mostrarnos todo el horror de su intriga. He preferido cuentos cortos porque la brevedad es el mejor recurso para un rápido susto. De Arrufat, Paz y Elizondo sólo puedo decir que sus mundos tienden más al surrealismo que a lo fantástico. Escriben cuentos alucinantes con un roce de tenebrismo muy particular. También están los españoles. De Azorín y Baroja y Bazán a Ibáñez y Aroca y Gimferrer. No hay mucho para escoger pero lo elegido es bueno. El caso de Aroca es raro. Sus cuentos tienen cierto aire melodramático y hollywoodiano que nos hace pensar en Robert Bloch o Joseph Payne Brennan. El último cuento de ciencia ficción de este libro es el de Piniella. Colocarlo en la sección macabra habría sido una redundancia porque poseía tanto fantasía como sarcasmo. Pero su desarrollo era evidentemente sobrenatural y terminé por incluirlo al final para rematar con una pesadilla mi pequeño muestrario de curiosidades que, si no las mejores en su género, tampoco las peores en su contexto cultural. No nacimos para ser uncanny writers. Quizá el espanto sea la tregua de concesiones que nos recetamos de vez en cuando. Y esas concesiones están aquí.

Emiliano González
Noviembre de 1972




ÍNDICE

I LO ABSURDO Y LO MACABRO

La mano – Arístides Fernández
La Puerta – Salvador Elizondo
Miss Amnesia – Mario Benedetti
Totenbuch – José Emilio Pacheco
No se culpe a nadie – Julio Cortázar
El secreto – Félix Martí-Ibáñez
Las arañas rojas – José Ma. Aroca
El miedo – Ramón del Valle-Inclán
La resucitada – Emilia Pardo Bazán
El almohadón de plumas – Horacio Quiroga
En el insomnio – Virgilio Piñera
Hacia la noche – Héctor Gally
El extraño caso de Baker Street – Isidoro Núñez Miró
El enviado – Jesús Abascal


II LO INSÓLITO Y LO FANTÁSTICO

Nosotras – María Elena Llana
Dos veces el mismo rostro – Vicente Barbieri
El teléfono – Augusto Mario Delfino
Médium – Pío Baroja
Los ojos – Alfonso Hernández Catá
La mariposa y la llama – Azorín
El sombrero de paja – H. A. Murena
El cambio – Antón Arrufat
Posesión – José Cid R.
El ramo azul – Octavio Paz
Una representación furtiva – Pedro Gimferrer
La galera – Manuel Mújica Laínez
Pudo haberme ocurrido – Manuel Peyrou
Las montañas, los barcos y los ríos del cielo – Germán Piniella

lunes, 11 de noviembre de 2013

EL DESIERTO DE LOS TÁRTAROS

Como podrán ver en la columna derecha, estoy leyendo El desierto de los tártaros de Dino Buzzati (autor recomendado por Alexis Uqbar aquí).

Hasta el momento (130 de 267 págs.) me tiene fascinado.

Les comparto un fragmento sobre el hábito, ese terrible monstruo que siempre nos acecha:





Aunque hubieran sonado las trompetas, se hubieran oído canciones de guerra, del norte hubieran llegado inquietantes mensajes; si fuera sólo eso, Drogo se habría marchado igualmente; pero estaban ya en el entorpecimiento de los hábitos, la vanidad militar, el amor doméstico a los muros cotidianos. Cuatro meses habían bastado para enviscarlo en el monótono ritmo del servicio.

En hábito se había convertido el turno de la guardia, que las primeras veces parecía un peso insoportable; poco a poco había aprendido bien las reglas, los modismos, las manías de sus superiores, la topografía de los reductos, los puestos de los centinelas, las esquinas donde no soplaba el viento, el lenguaje de las cornetas. Del dominio del servicio extraía un especial placer, valorando la creciente estimación de los soldados y de los suboficiales; hasta Tronk se había dado cuenta de lo serio y escrupuloso que era Drogo, casi le había tomado cariño.

En hábito se habían convertido los colegas; ahora los conocía tan bien que ni siquiera los más sutiles de sus sobreentendidos lo encontraban desprevenido; por la noche se quedaban mucho tiempo juntos, hablando de los hechos de la ciudad, que con la lejanía adquirían desmesurado interés. Hábito la mesa buena y cómoda, la acogedora chimenea del club de oficiales, encendida siempre, día y noche; la solicitud del asistente, un buen diablo llamado Geronimo, que poco a poco había aprendido sus deseos especiales.

Hábito las excursiones de vez en cuando con Morel al pueblo menos alejado: dos horas largas de caballo a través de un estrecho valle que ya se había aprendido de memoria, una posada donde por fin se veía alguna cara nueva, se preparaban cenas suntuosas y se oían frescas carcajadas de muchachas con las que se podía hacer el amor.

Hábito las desenfrenadas carreras a caballo de un lado a otro de la explanada de detrás de la Fortaleza, compitiendo en maestría con sus compañeros, en las tardes de descanso, y las pacientes partidas de ajedrez, por la noche, que se desarrollaban en alta voz, a menudo victoriosas para Drogo (pero el capitán Ortiz le había dicho: "Siempre es lo mismo, los recién llegados ganan siempre al principio. A todos les ocurre lo mismo, se hacen la ilusión de ser verdaderamente buenos, pero es sólo cuestión de novedad; también los otros acaban aprendiendo nuestro sistema y un buen día ya no se consigue nada").

Hábitos eran para Drogo su habitación, las plácidas lecturas nocturnas, la grieta del techo, sobre la cama, que semejaba la cabeza de un turco, los ruidos del aljibe, con el tiempo convertidos en amistosos; el hoyo excavado por su cuerpo en el colchón, las mantas tan inhóspitas en los primeros días y ahora dócilmente prontas; el movimiento, ya realizado instintivamente con su longitud exacta, para apagar la lámpara de petróleo o dejar el libro en la mesilla. Ya sabía cómo tenía que colocarse por la mañana, cuando se afeitaba ante el espejo, para que la luz iluminase su cara con el ángulo justo, cómo verter el agua de la jarra en la palangana sin derramarla, cómo hacer saltar la cerradura rebelde de un cajón, manteniendo la llave doblada un poco hacia abajo.

Hábito el rechinar de la puerta en los periodos de lluvia, el punto donde solía dar el rayo de luna entrando por la ventana y su lento desplazarse con el transcurso de las horas, la agitación en el cuarto de debajo del suyo, todas las noches, a la una y media en punto, cuando la vieja herida de la pierna derecha del teniente coronel Nicolosi se despertaba misteriosamente, interrumpiendo su sueño. 

Todas esas cosas se habían ya vuelto suyas y dejarlas le habría apenado. Pero Drogo no lo sabía, no sospechaba que la partida le habría costado trabajo ni que la vida de la Fortaleza se tragara los días unos detrás de otros, todos semejantes, con velocidad vertiginosa. Ayer y anteayer eran iguales, no habría ya sabido distinguirlos; un hecho de tres días antes o de veinte acababa pareciéndole igualmente lejano. Así se desarrollaba, sin saberlo él, la huída del tiempo.


El desierto de los tártaros
Dino Buzzati
Alianza editorial



lunes, 28 de octubre de 2013

LA MUERTE CHIQUITA

La muerte chiquita es un libro electrónico que reúne los mejores microcuentos terroríficos que escribí entre 2012-2013.



Se puede conseguir en formato MOBI, EPUB y PDF a través de la página electrónica de la editorial española Ediciones del Cruciforme y en Amazon.

El precio es prácticamente simbólico.

Ojalá les guste.

sábado, 19 de octubre de 2013

FIL ZÓCALO 2013

A pesar de todo y todos, se está llevando a cabo la Feria Internacional del Libro en el Zócalo. No me gustó la distribución, sobre todo de la carpa de editoriales independientes (y tuve la impresión de que había menos que el año pasado). Aun así, en mi primer día de visita, encontré buenos libros que a continuación compartiré (generalmente lo hago en tiempo real, pero mi 3G apesta y no pude hacerlo):

EL OBJETIVO
Sólo iba con un objetivo: conseguir Planetaria, el más reciente libro de Gerardo Sifuentes, publicado por Resistencia. Afortunadamente les acababa de llegar. Si quieren saber más de la obra de Sifuentes, denle aquí; y si quieren saber por qué tenía que conseguir este libro, denle acá.



LAS OFERTAS
¿Por qué tose la gente en los conciertos? (Divertimientos, crónicas, ensayos rápidos, 1990-1997) de Luis Ignacio Helguera, publicado por Aldus: $10. Si quieren saber por qué lo compré (además del precio irrisible), denle aquí.



La isla de hormigón de J. G. Ballard (no necesito decir más del autor, ¿o sí?). Rebajado de $415 a $115.



Cuando el río suena de Joe R. Lansdale (escritor de la novela Bubba Ho-Tep, entre otras). Rebajado de $695 a $160.



Ambos publicados por RBA, editorial española con una hermosa colección de literatura fantástica y negra.


EL INTERCAMBIO
Además de platicar muy a gusto con Mónica González, directora de miCielo Ediciones, intercambiamos libros. Me dio Las eternas rutas, de su autoría, y yo le di Penumbria, año I.




Y disfruté de una divertida tertulia de ciencia ficción, y me encontré a muchos amigos, con los que pude platicar un rato. 

Sin duda, me daré otra vuelta.

jueves, 17 de octubre de 2013

NOVELA NEGRA AMERICANA

Ayer, 16 de octubre, se llevó a cabo, en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, la charla Panorama de la novela negra: los estadounidenses.



Nuestros guías fueron Bernardo Esquinca, Iván Farías y Rodolfo JM.



Les comparto mis apuntes:


La diferencia entre Novela policiaca y Novela negra es que en la primera lo único que importa es que se resuelva el enigma; mientras que en la segunda, lo importante es el contexto, la creación de personajes.

En la policiaca el detective (protagonista) es un tipo extremadamente inteligente, casi iluminado. En la negra, es un tipo con muchos defectos y vicios.

En la policiaca recurren al protagonista porque la policía nomás no da una; mientras que en la negra recurren a él porque el sistema está corrompido.

En la novela negra es el individuo contra el sistema.


Los grandes maestros del género (no subgénero, por favor) son Hammett ( no Kirk, sino Dashiell), de quien se ha llevado a la pantalla grande en numerosas y afortunadas ocasiones Cosecha Roja,



Chandler (no hace falta decir más).



Iván Farías confesó que de niño leyó a muchísimos autores norteamericanos, pero luego descubrió que se trataba de autores españoles que utilizaban seudónimos y ubicaban su obra en Estados Unidos, pues en la España de Franco eso no podía pasar. ¡Bang, bang, estás muerto! reúne a muchos de esos autores. También recomendó la obra de John Banville (Benjamin Black) y George Higgins (y le gustó la adaptación cinematográfica de Mátalos suavemente)




Rodolfo JM dijo que siempre recomienda la obra de Jim Thompson (y que le gustó la adaptación en cine de El asesino dentro de mí). Andrew Vachss fue otra de sus recomendaciones: abogado especialista en el abuso de menores y escritor de novelas donde Burke, su protagonista, siempre lucha contra pedófilos. 







Bernardo Esquinca platicó de la obra de James Ellroy, uno de los mejores escritores norteamericanos, sólo por debajo (aunque él opine lo contrario) de Cormac McCarthy. Y mencionó cuatro obras de autores que no se dedicaron exclusivamente a este género: La muerte es un asunto solitario de Ray Bradbury, Joyland de Stephen King, Legión de William P. Blatty y Pulp de Bukowski.







Otras obras que se mencionaron: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Phillip K. Dick, El hombre demolido de Alfred Bester, El corazón de ángel de William Hjortsberg, Los atormentados de John Connolly (aunque es irlandés, su obra ocurre en Estados Unidos) y la obra de Patricia Highsmith.


Cuando mencionaron algunas obras que son una mezcla de géneros, me vino a la cabeza La imagen de la bestia de Philip José Farmer. Novela extrañísima y perturbadora donde se mezcla lo negro con la ciencia ficción, el terror y el erotismo. (Hace algunos meses, Rodolfo JM, Enrique Urbina y yo la comentamos en Twitter.)





Y La noche a través del espejo de Fredric Brown, donde Doc, el protagonista, además de ser el dueño de un periódico que está por cerrar por falta de noticias, está obsesionado con la obra de Lewis Carroll, y se la pasa bebiendo y leyéndola una y otra vez hasta que una noche se topa con un misterioso personaje y ocurre una serie de eventos desafortunados. (Si les interesa, dejen su correo en comentarios y les mando el pdf.)






Excelente charla (que después se prolongó en una cantina de la zona).


sábado, 14 de septiembre de 2013

LOS JUEGOS FANTÁSTICOS

Durante mucho tiempo intenté conseguir (en papel, pues tengo una versión en PDF) Los juegos fantásticos de Flora Botton Burlá, lectura básica en el diplomado de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción que cursé hace algunos años.

Fue hasta hace un par de días que Los juegos... me encontró (sostengo que algunos libros, acaso los mejores, te encuentran, no al revés).

La autora confiesa: ...este trabajo no es más que un intento de aproximación a la literatura fantástica. A través de los textos, trato de llegar a una delimitación del género, y de proponer algunas posibilidades de clasificación.

Les comparto un fragmento del prólogo que me pareció, sí, fantástico:

"La literatura fantástica es un género que ejerce una fascinación especial. Inquieta, intriga, y se resiste a las clasificaciones y codificaciones. El escritor fantástico, en ejercicio de su libertad suprema, propone otros mundos, diferentes tipos de respuestas frente a la realidad, y el lector, también en ejercicio de su libertad, puede aceptarlos o rechazarlos, pero se ve forzado a tomarlos en cuenta, siquiera por un momento. De esta manera ejercita su imaginación y satisface, aunque sólo sea parcialmente, cierta sed de aventuras que existe, creo, en todos los seres humanos. La lectura de obras fantásticas pide un espíritu abierto, dispuesto a aceptar la posibilidad de diferentes alternativas, pero pide, sobre todo, una voluntad de juego. Quien no está dispuesto a jugar (y a permitir que se juegue con él), quien no quiere arriesgarse, por poco que sea, no se adentra con gusto en la literatura fantástica."