lunes 30 de enero de 2012

HOUELLEBECQ

Michel Houellebecq, poeta, ensayista y novelista francés, además de acompañarnos en un atinado y emotivo viaje al interior de Lovecraft, nos regala destellos de lo que para él es, o debería ser, la literatura fantástica:

* "La vida es dolorosa y decepcionante. Por lo tanto, es inútil escribir más novelas realistas".

* "Necesitamos un antídoto supremo contra todas las formas del realismo".

* "Transformar las percepciones ordinarias de la vida en fuente inagotable de pesadillas: ése es el audaz desafío de cualquier escritor de literatura fantástica".

* "La utilización del vocabulario científico puede constituir un extraordinario estimulante de la imaginación poética".

* "Para diseccionar lo innombrable, se necesita un escalpelo".

* "Todo relato fantástico se presenta como la intersección de entidades monstruosas, situadas en esferas inimaginables y prohibidas, con el plano de nuestra existencia ordinaria".

* "Tal vez el siglo XX perviva como una edad de oro de la literatura épica y fantástica, una vez que se hayan disipado las mórbidas brumas de las vanguardias desvaídas".

* "Howard, Lovecraft y Tolkien. Tres universos radicalmente distintos. Tres pilares de una literatura de los sueños, tan despreciada por la crítica como aclamada por el público".

* "Los escritores de literatura fantástica son, por regla general, reaccionarios, por la sencilla razón de que son especial, podríamos decir profesionalmente conscientes de la existencia del Mal".


Acometed el relato como un radiante suicidio
Pronunciad sin desmayo el gran No a la vida
Entonces veréis una poderosa catedral
Y vuestros sentidos, portadores de indecibles desórdenes,
Trazarán el esquema de un delirio integral
Que se perderá en la innombrable arquitectura de los tiempos.

domingo 22 de enero de 2012

LITTLE STAR

Breve reseña de LITTLE STAR, de John Ajvide Lindqvist, para Revista Tónica:

sábado 14 de enero de 2012

TRES ANUNCIOS

Inicio el 2012 con tres anuncios:

1- En noviembre salió a la venta mi primer libro, EFÍMERA. Visiten su sitio para enterarse de cómo conseguirlo (quedan pocos).




2- El trabajito, uno de mis cuentos, se incluyó en la antología
Historia de las historias: reunión de minificciones ganadoras de los concursos mensuales en el sitio Las historias, de Alberto Chimal.

3- Ya pueden conseguir el número 5 de
Revista Hotel:



Esta entrada llega tarde y con deficiencias visuales debido a que Blogger me está haciendo casi imposible publicar...

viernes 30 de diciembre de 2011

LO QUE ESCONDE EL ARBOLITO

Mi último cuento del año:

LO QUE ESCONDE EL ARBOLITO
Miguel Antonio Lupián Soto


¿Por qué nunca ponemos arbolito en navidad? La pregunta despertó al abuelo. La niña, sentada en el piso, lo miraba fijamente ansiosa de la respuesta. El abuelo se acomodó la dentadura postiza con la lengua y miró nervioso sobre su hombro, como si fuera a dar las coordenadas de algún tesoro.

Era la primera navidad que pasábamos juntos tu abuela, en paz descanse, y yo. Contagiados del espíritu navideño, adornamos con esmero nuestro hogar: foquitos, esferas y un pino que yo mismo talé de una granja de árboles de navidad en las afueras de la ciudad. Además, rescatamos a un pequeño gato de la calle. No pudimos resistirnos a sus ojos azules que transmitían una profunda tristeza. Lo bañamos, lo alimentamos, y a los pocos días nos volvimos inseparables. Pero había un problema: el gato odiaba el árbol de navidad.

Por las mañanas encontrábamos las ramas del árbol mordidas y vencidas. Al principio no le dimos importancia. Estábamos más preocupados haciendo cuentas: los intereses nos estaban devorando y me habían despedido de la fábrica. Tu abuela tuvo que lavar y planchar ajeno, a pesar de su embarazo, y yo, arreglar lavadoras. Como imaginarás, el espíritu navideño se fue evaporando. Los maullidos y ronroneos del gato, que antes nos parecían tiernos, ahora nos resultaban irritantes. Además, tu abuela, que siempre fue supersticiosa, aseguraba que el responsable de nuestra mala racha era el gato o el árbol.

Nos decantamos por el gato cuando, en Nochebuena, el ingrato tiró el árbol sobre la televisión. Lo cogí del cuello y lo arrojé por la ventana. No pongas esa cara, tú hubieras hecho lo mismo. En la noche escuchamos sus maullidos, pero decidimos ignorarlo. Después de una semana, no volvimos a saber de él.

Llegó el año nuevo y con él la fastidiosa labor de guardar los adornos. Bolsas y cajas que se fueron al fondo del ropero. Saqué el árbol a la calle, pues comenzaba a secarse y había perdido por completo su olor a bosque. Mientras esperaba que pasara el camión de la basura, noté que las ramas del árbol se movían. Me acerqué lentamente, pero retrocedí al instante. Un bicho enorme salía de entre ellas. No supe si era un insecto o un arácnido (no tuve tiempo de contarle las patas), pero lo que más llamó mi atención, y que nunca olvidaré, fue su color: para empezar, su piel era transparente, como la de esos peces que venden en el acuario, y unas luces, como los foquitos del árbol, se proyectaban desde su interior. Sí, sí, intenté pisarlo, pero cuando reaccioné ya se había escabullido por una coladera.

Tu abuela y yo nos pasamos las siguientes semanas buscando al gato que, ahora lo sabíamos, sólo trataba de protegernos. Nunca lo encontramos. Pero nos prometimos jamás poner un árbol de navidad.

La niña, arqueando las cejas y con la mano en la barbilla, preguntó: ¿Eso es todo? El abuelo tomó aire y miró hacia la ventana.

A los pocos meses nació tu mamá y, como ya te habrá contado tu papá, tu abuela murió en el parto. Estuve a punto de enloquecer, sobre todo, cuando vi, entre las ramas del árbol de navidad del hospital, al mismo bicho luminoso. Si no lo hice, fue por la tierna cara de tu mamá, idéntica a la tuya, que me dio la fuerza para seguir adelante.

Tu mamá creció y se convirtió en una hermosa mujer. Conoció a tu papá: un buen hombre, aunque necio. Se casaron y se fueron a vivir a su propia casa. Tu papá escuchó con atención mi historia, pero no aceptó mi consejo y, en navidad, compraron un árbol. Intenté regalarles un gato, pero tu papá es alérgico a su pelo.

¡Yo también!, interrumpió la niña. Sí, lamentablemente.

Para no aburrirte más, tu papá decidió… alojarme aquí cuando, meses antes de tu nacimiento, vi al bicho luminoso entre las ramas del árbol de navidad de tu casa. Le imploré que se deshiciera de él, y al no obtener respuesta, le prendí fuego.

La niña abrió los ojos y dejó escapar un ligero ¡oh! entre sus pequeños labios.

No pude asistir a tu nacimiento, pero fue mejor: tu mamá también murió en el parto. No sé si tu papá por fin se creyó mi historia, pero desde entonces no pone arbolito en navidad.

El abuelo se levantó de la silla, cogió de los brazos a la niña y, agitándola con fuerza, le gritó: ¡Prométeme que cuando crezcas jamás pondrás arbolito! ¡Promételo! ¡Promételo!

La niña se zafó de los dedos huesudos del abuelo y salió de la habitación. El abuelo se asomó por la ventana y vio cómo la niña llegaba corriendo y le decía algo a su papá. El papá, que platicaba con un doctor en el jardín, levantó la cabeza y vio al abuelo con coraje.

El abuelo suspiró y salió de la habitación. Arrastraba los pies y farfullaba con la mirada ausente. Se detuvo en la isla de enfermeras, donde se erigía un frondoso árbol de navidad. El bicho luminoso salió de entre las ramas. El abuelo asintió con la cabeza y siguió caminando por el pasillo mientras el bicho lo seguía.



¡Muchas gracias a todos los que visitaron este blog durante el 2011!




miércoles 21 de diciembre de 2011

NUEVE ROLAS

Revista Tónica me pidió que les compartiera las nueve rolas que más han sonado en mi reproductor de audio (un viejo celular) últimamente.

Este fue el resultado:




Little black submarines / The black keys




How you like me now? / The heavy




Public enemy no. 1 / Megadeth




Brotherhood of man / Motörhead




The devil you know / Anthrax




Let it ride / Buffalo Killers




Wires / Red fang




Sleeper awakes / Valient Thorr




Shine / Maligno




Aquí pueden descargar la revista.

lunes 12 de diciembre de 2011

DÁVILA, TARIO Y SHUA: TRES ESCRITORES FANTÁSTICOS

Los últimos días han estado repletos de presentaciones, conferencias, homenajes. Destacan las realizadas a tres escritores que constantemente divulgo y recomiendo en este blog:

AMPARO DÁVILA
FRANCISCO TARIO
ANA MARÍA SHUA

El pasado 9 de diciembre, Tario hubiera cumplido 100 años. Por eso, y por la re-edición de algunos de sus libros, ha estado en boca de todos: Homenaje en Bellas Artes, re-escribiendo a Tario y exposición fotográfica en el Centro de creación literaria Villaurrutia, presentación de la novela Aquí abajo en la EME...

En Bellas Artes regalaron un librillo con un poema y dos cuentos que Tario le escribió a sus hijos (Una roca frente al mar, Dos guantes negros y Jacinto Merengue) y escuchamos una grabación de Tario tocando el piano. Las ponencias fueron amenas y disfrutamos de una extraña puesta en escena de La noche del loco.

En el Villaurrutia se montó una excelente exposición fotográfica que muestra al Tario normal: como portero en el Asturias, paseando en la playa con sus hijos... A lo que no le encontré sentido fue al ejercicio de re-escribir algunos textos de Equinoccio (próximo a salir con JUS)...

Ambas actividades fueron muy bien organizadas y moderadas por Alejandro Toledo.

En la Escuela Mexicana de Escritores se presentó la re-edición de la novela Aquí abajo. Los ponentes (Ricardo Bernal, Eduardo Parra y Arturo Sandoval) comentaron algunas características de la obra de Tario y compartieron anécdotas divertidas e interesantes. Fue agradable ver a ex compañeros y profesores.

En el Centro Cultural de España organizaron una conferencia sobre el arte de escribir cuentos. Los invitados fueron los argentinos Ana María Shua, Andrés Neuman y un escritor español tan gris que olvidé su nombre. Los autores compartieron y discutieron, de forma concisa y divertida, su forma de escribir y, para terminar, leyeron fragmentos de su obra. Ana María, genial como siempre, presentó la edición mexicana de Casa de geishas.



También en Bellas Artes, se le rindió homenaje a Amparo Dávila. Fue bastante emotivo poder ver a la gran escritora zacatecana, de 83 años. El grave problema es que hubo demasiados ponentes y cada uno leyó, por más de diez minutos, los ensayos que habían preparado. Textos aburridos, repetitivos, pomposos, soberbios. El único que valió la pena fue el de Alberto Manguel que, al no poder asistir, envió una carta emotiva. Me hubiera gustado escuchar a Alberto Chimal, que sólo estuvo como moderador. Al final, Amparo sólo atinó a agradecer nuestra presencia.





Excelentes días para la literatura fantástica.