A finales de 2018 se publicó Anímula, historias diminutas soñadas por Madame Vulpes (BUAP), mi más reciente libro de minificciones, y el miércoles 21 de agosto lo presentaremos en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia. Me acompañarán las geniales Lola Ancira y Vanessa Téllez; Fernando Sánchez Clelo, mi editor, moderará la mesa. ¡Acompáñame!
AQUÍ puedes ver el evento de FB.
Unos días después, el sábado 24 de agosto, celebraremos los 129 años de Lovecraft con el ya tradicional PICNIC EN R´LYEH, organizado por PENUMBRIA, y yo tendré el honor de ser el monstruo de ceremonias. ¡Se pondrá cósmico!
AQUÍ puedes ver el evento de FB.
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lunes, 12 de agosto de 2019
martes, 18 de agosto de 2015
125 AÑOS DE LOVECRAFT
Continúan los festejos por los 125 años de Lovecraft:
Esta miércoles 19, en Palíndromo (Guadalajara), ofrecerá la siguiente ponencia:
La herencia de Cthulhu: lo lovecraftiano en la obra de Emiliano González
Esta miércoles 19, en Palíndromo (Guadalajara), ofrecerá la siguiente ponencia:
La herencia de Cthulhu: lo lovecraftiano en la obra de Emiliano González
"Esta
ponencia esclarecerá la estrecha conexión que existe entre la obra de H. P Lovecraft
(1890 - 1937) y Emiliano González (1955), escritor mexicano ganador del premio
Xavier Villaurrutia en 1978 por su libro Los
sueños de la bella durmiente. Mediante el análisis de algunos fragmentos de
sus cuentos, poemas, ensayos y biografía, propondrá que González es el escritor
mexicano que mejor ha asimilado los conceptos del terror cósmico (tanto los
propuestos por Lovecraft como los de los autores que lo influyeron: Machen,
Blackwood, Dunsany, Bierce, O´Brien, Chambers, Hodgson, entre otros), llevando
lo lovecraftiano a niveles jamás alcanzados en la literatura fantástica
mexicana".
Y el sábado 22, en el Centro Cultural Elena Garro, Penumbria organizó un festival lovecraftiano, donde daré algunos datos biográficos del demiurgo de Providence.
AQUÍ más información.
Ojalá me puedas acompañar y me ayudes a difundir estas actividades.
Abrazos cósmicos.
lunes, 27 de julio de 2015
DJ CTHULHU
Para festejar el 4to aniversario de El Scary Witches, mítico lugar que se ha convertido en el refugio de Penumbria, me
aventaré (literalmente) un set literario musical lovecraftiano, encarnado como
DJ Cthulhu.
La parte musical estará cubierta con una
selección minuciosa de la siguiente lista de música lovecraftiana que creé, con
el valioso aporte de muchos amigos, para el festejo:
En la parte literaria leeré algunas
microficciones de Trilogía Cthulhu:
Elegí para este festejo lo lovecraftiano
porque, además de ser mi tema favorito, servirá para arrancar un mes de agosto
que estará repleto de actividades para celebrar los 125 años de Lovecraft (estén al pendiente).
También para celebrar mi
cumpleaños (4 de agosto).
Si tienen Facebook, AQUÍ pueden entrar al evento, para que no se les olvide.
Ojalá se puedan dar una vuelta, el
programa está muy interesante:
Muchísimas gracias a Clauzzen y Mike por la invitación.
ÍÄ! ÍÄ!
martes, 24 de junio de 2014
EN LAS MONTAÑAS DE LA LOCURA
En las montañas de la locura es, sin dudarlo, mi relato favorito de Lovecraft, por lo que desde hace años tengo a Cthulhu de cabeza para que aprueben la adaptación cinematográfica de Guillermo del Toro.
Pero, ¿de qué va la historia?
En las montañas de la locura
(At the mountains of madness, 1931, 150 páginas)
Octavo relato de los mitos y quinto de los grandes textos. Es el mejor relato de Lovecraft, pues añade a la magia de lo desconocido el tempo necesario para disfrutar de la narración. "Me veo obligado a hablar porque los hombres de ciencia se han negado a seguir mi consejo". Su consejo es que no vayan a la Antártida en busca de los restos de una civilización que acaba de descubrir. El peligro es que pueden despertar un horror dormido desde hace demasiado tiempo que podría acabar con toda la humanidad. Pero esto lo hemos de descubrir nosotros. Lovecraft se limita a relatarnos la cuidadosa preparación de la expedición y los sucesivos acontecimientos que llevan a descubrir una monstruosa cordillera desconocida, en cuyas primeras estribaciones aparecen los restos enterrados en el hielo de seres horrendos, minuciosamente descritos, una avanzadilla de lo que ha de venir después. Estos descubrimientos significarán para la biología "lo que Einstein para las matemáticas y la ciencia". "Su constitución recuerda a ciertos monstruos de los mitos primigenios, especialmente a los primordiales del Necronomicón".
Las montañas de la locura encierran un secreto que va mucho más allá de lo que Tolkien pudo imaginar en Mordor. Lovecraft es ese señor que en lo más profundo del horror encuentra una losa y la levanta, y debajo hay unas escaleras, y sigue bajando.
(Teo Gómez: Lovecraft, la antología; Océano, 2003)
Emiliano González, en su ensayo Farmacopea lovecraftiana, propone que su título proviene de un fragmento de “El hombre del hashish” de Dunsany, y las montañas provienen de libro Hashish y locura (1845) del Dr. Moreau.
El fragmento de Dunsany al que se refiere Emiliano es el siguiente:
Llegamos al cabo a aquellas montañas de marfil que se llaman los Montes de la Locura.
Y continúa:
Las montañas de la locura son asimismo un recuerdo de Alhazred, el árabe loco basado en Jim, amigo negro de Huckleberry Finn y árabe loco en una obra de teatro sobre un rey, en la novela de Mark Twain. Aunque este dato no figura en Lovecraft ni en sus críticos, es exacto, ya que Lovecraft asumía el nombre de Abdul Alhazred en un juego infantil y admiraba Las mil y una noches.
Las montañas de la locura provienen también de un fragmento del primer párrafo del capítulo XXVII del Quijote: “El cura le contó en breves razones la locura de Don Quijote, y cómo convenía aquel disfraz para sacarlo de la montaña donde a la sazón estaba”.
Por otro lado, Nelly Geraldine García-Rosas, en su artículo Lovecraft está vivito y coleando en Mercurio, encontró otra fascinante relación en Lovecraftian Science:
Roerich fue un artista y pintor ruso cuyo trabajo inspiró a
Lovecraft en algunos de sus escritos, particularmente “En las montañas de la
locura”. Mientras vivía en Nueva York,
Lovecraft visitó el Nicholas Roerich Museum y comentó que la pintura del
Himalaya era "espectacularmente cósmica tanto en la sugerencia del gran
tamaño de las montañas como en los colores vivos y distintivos utilizados".
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| "Tibet", 1933. |
Sin embargo, como ya se pudieron dar cuenta, la pintura que utilizaron para ilustrar la nota es de 1933 y el relato de 1931 (además de que Lovecraft sólo estuvo en Nueva York de 1924 a 1926). Por lo que se pudo haber referido a otra pintura de la serie Himalayas. Tal vez a alguna de estas:
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| "Snowy Ascent", 1924. |
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| "The range", 1924. |
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| "Everest range", 1924. |
martes, 27 de mayo de 2014
EL DIABLILLO ROEDOR
En el ensayo Farmacopea lovecraftiana, Emiliano González sugiere que Lovecraft creó a su personaje Brown Jenkin influenciado por el cuento "El diablillo roedor" (Cuentos mexicanos, 1897) del mexicano Rubén M. Campos:
EL DIABLILLO ROEDOR
Rubén M. Campos
Yo no sé cómo fue. Pero el hecho es que me
pescaron sin misericordia. Yo era un alegre perillán de escuela que me pasaba
la vida cazando golondrinas en las cornisas y subiéndome a caballo en las
tapias para llenar mis bolsillos de guayabas y duraznos, y cuando el hortelano
azuzaba su jauría de perros que se lanzaban sobre mí como flecha, no tenía más
que dejarme caer para el otro lado, sobre el zacatal acolchado, y pies para que
os quiero... ¡ni el diablo me daba alcance!
Pero esa vez se me durmió el gallo: no sé
cómo fue, el caso es que me encontraba cariacontecido entre un quórum de
diablos; unos diablos feroces que tenían caras imposibles, cojituertos,
jorobados y peludos, con barbas de gallo y mitras de arzobispo. Caprípedes y
rabilargos, ofrecían el más pavoroso aspecto con sus cuellos de ganso y sus
colmillos de jabalí, y cada vez que abrían el hocico para reír de mi aspecto
compungido, vibraba en el aire su lengua de serpiente.
Se trataba nada menos que de darme mi gala
por el último pichón que había descabezado, yo había muerto y naturalmente el
concilio de diablos reunidos en gran jurado, se devanaba los sesos. Un diablo
color de azufre en combustión, se caló bien unas gafas de hierro al rojo blanco
y vino a verme de pies a cabeza, porque era miope:
—A éste —dijo—, hay que degollarlo como él degolló al
pichón, y pegarle luego la cabeza con brea, con los ojos para atrás.
Y todos iban
opinando:
—Yo opino
que se le desuelle.
—Yo porque
le descoyunten los huesos.
—Yo porque
le unten miel y le pongan en un avispero.
—Yo porque
le saquen los ojos y le pongan en un despeñadero.
—Yo porque
le saquen la lengua y coman xoconoxtles delante de él.
El palacio
erizado de púas de diamante candente irradiaba con fuegos de iris y millares de
monstruos de alas membranosas y torpes azotaban los ángulos dando estridentes
chillidos.
Yo sudaba
frío. Me sentía desvanecer de horror y no podía gritar ni huír, cuando un
diablo, negro como el crimen y el mal, cuyas cuencas despedían un fulgor de
fósforo, llegóse pausadamente, y poniendo sus cincos dedos en mi pescuezo, que
se contrajo a su contacto de hielo, dijo solemnemente:
—¡Me
pertenece!
Entonces fui
puesto sobre una plancha candente que me producía las delicias d euna quemadura
en todo el cuerpo; me taparon la boca con un sapo que se iba hinchando, me
quitaron con un cuchillo los párpados para que no me cayera de sueño, y después
de decirme que tuviera paciencia, el diablo negro llamó con su pulgar y su
anular, como se llama a un can, y vi venir un diablillo microscópico saltando
como un arácnido, echando maromas como un clown,
brillante como una luciérnaga y horrible como un avechucho, y a una señal
acercó su hociquillo de vampiro y comenzó a roer uno de mis dedos...
El diablo de
las gafas sacó un enorme reloj y dijo:
—¡Dentro de
un siglo será roído todo!
Yo sentí un
estremecimiento espantoso y un dolor agudísimo en el dedo; mi pecho jadeaba y
un sudor frío me helaba sin calmar el ardor en la plancha candente.
Un diablo gigantesco,
armado de dos puñales, se acercó riendo como un desgraciado orgulloso, y dijo:
—¡Voy a ver
si tiene miedo en el corazón!
Entonces
sentí un espanto insondable y desperté. El sol de la mañana cabrilleaba en la
cúpula de azulejos de la parroquia y al incorporarme briosamente pude ver una
sombra pequeñita que se metía en un agujero en la pared.
¡Horror!
Era que me
había quedado dormido con un pedazo de queso entre los dedos, y un ratón había
roído toda la noche hasta comerse la yema de mi índice.
****
¿Pero quién (o qué) es Brown Jenkin?
La Enciclopedia de los mitos de Cthulhu (La Factoría de Ideas, 2005) señala:
Criatura similar a una rata, de pequeñas garras como manos y rostro humanoide. Según los registros judiciales del Condado de Essex, Keziah Mason afirmó que Brown Jenkin era su familiar. Aunque dicha bruja lleva muerta tres siglos, informes procedentes de lugares tan lejanos como Inglaterra hablan de avistamientos del fantasma de su familiar. Unos huesecillos, aparecidos cuando se demolió la Casa de la Bruja de Arkham en 1931, confirman al menos que la criatura existió.
Por supuesto, se refiere a Los sueños de la casa de la bruja (The dreams in the witch house, 1932), décimo relato de los mitos de Cthulhu y séptimo de los grandes textos.
El cuento de Campos es una maravilla y, efectivamente, Brown Jenkin tiene un parecido sobresaliente con aquellos diablillos roedores.
![]() |
| "Brown Jenkin", por Kate Laird. |
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