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martes, 11 de octubre de 2016

31 DÍAS DE TERROR

Octubre es el mes del terror/horror por excelencia. Así que decidí unirme al reto #31daysofhorror, donde todos los días de octubre veré una película de terror y la comentaré brevemente en mis redes sociales (FB, TW). También lo haré en la aplicación letterboxd. Y por si fuera poco, todos los días recomendaré un cuento de terror en mi perfil de escritor de FB.

Aquí, cada 10 días reuniré las películas y cuentos del reto:

PELÍCULAS

1- The lair of the white worm (Russell, 1988). Aunque se toma sus libertades del texto original de Stoker, es surreal y sensualmente divertida (DVD). ***1/2



2- Blair Witch (Wingard, 2016). La misma bruja, pero revolcada (en lodo). Calca de la original, con más juguetitos. No respeta sus propias reglas. Vomitiva... (Cine). *



3- The Loved Ones (Byrne, 2009). No es otra tonta película de graduación. Adolescentes reales con problemas reales. Le da la vuelta al subgénero. Joyita australiana (Netflix). ****


4- Black Death (Smith, 2010). Los fans de GoT disfrutarán ver a Sean Bean (aunque ya sepan lo que le pasará) y a Carice van Houten (Mamisandre, perdón: Melisandre). Una mezcla de hechos históricos (peste bubónica) con elementos fantásticos. Gran atmósfera, buenas actuaciones. Del mismo director de Severance y Triangle (Netflix). ****



5- We are still here (Geoghegan, 2015). Empieza como una clásica historia de fantasmas para convertirse en un festival de sangre y cenizas. Los espectros son brutalmente hermosos. Una maravilla (Netflix). ****


6- Wake Wood (Keating, 2009). Aunque la premisa es similar a Cementerio maldito, logra diferenciarse por los elementos que incluye del folclore irlandés (y veterinarios, que me hicieron recordar mi oscuro pasado). Emotiva, perturbadora y con un ritual "vuelvealavida" muy interesante (y sangriento).

«Con la mosca salvaje que trae el viento, entre este mundo y el otro desde el reino crepuscular, se verá el juicio de los vivos y el despertar de los muertos» (Netflix). ****




7- The Pit (Lehman, 1981). En esta película, también conocida como (léase con acento español) Teddy con el diablo adentro, Jamie, un niño «especial» cuyo único amigo es un oso de peluche llamado Teddy, encuentra un pozo con trogloditas, a quienes alimentará con las personas que lo han buleado. Muy boba, pero divertida (internet). **1/2


8- AM1200 (Prior, 2008). Corto (40 mins) que te recordará a Pontypool (McDonald, 2008), pero con un final lovecraftiano (internet). ****


9-  Phantasm IV: Oblivion (Coscarelli, 1998). Aunque está lejos del nivel alcanzado en la primera, vale la pena porque se devela el origen de The Tall Man. Además, sirve como un buen resumen antes de ver la V (Ravager), que se acaba de estrenar (internet). ***


10- Dios local (Hernández, 2014). Grupo de rock se mete a una mina abandonada para grabar los videos de su EP: 3 canciones que abordan los momentos más dolorosos de cada miembro; EP con el que se desintegrará el grupo. Todo se complica cuando encuentran un ídolo de piedra, que los hará alucinar, revelando esos momentos dolorosos de sus canciones. Una maravilla uruguaya. Del mismo director de La casa muda (internet). ****

11- Under the Shadow (Anvari, 2016). Aunque coincide en algunos aspectos con The Babadook, sobresale por incorporar el contexto político-social de la época (machismo, opresión, guerra Irán-Irak en los 80) y la leyenda de los djinns (espíritus malignos que viajan en el viento). Hermosa y obligatoria (iTunes). *****

12- Dolls (Gordon, 1987). Juguetes malditos que acabarán con todo aquel que no sea un niño (al menos de corazón). Un cuento de hadas con hermosos efectos prácticos. Otra película ochentera de culto de la dupla Yuzna/Gordon. Como extra, en la misma mansión se filmó From Beyond (Netflix). ***1/2

13- The Wailing (Hong-jin Na, 2016). Recuerda mucho a Memories of Murder (Joon-ho Bong, 2003), pero se decanta totalmente hacia lo sobrenatural (los rituales de exorcismo son muy inquietantes). Y a pesar de que le sobran escenas y de sus dos horas y media, el final hace que todo valga la pena (internet). ****

14- The Gate (Takács, 1987). Si les gustó Stranger Things, amarán esta película. Además, metal, agujeros al infierno, muertos detrás de las paredes... Y los minidemonios están increíbles. Ideal para iniciar a los chamacos en el terror (Netflix). ****

15- I, Madman (Takács, 1989). También conocida como Hardcover, cuenta la obsesión de Victoria, una actriz/librera, con la última novela (I, Madman) del escritor maldito Malcolm Brand (que a su lado, «King sería un autor de cuentos infantiles»). El problema llega cuando el psicópata de la novela (parecido a la creatura de Frankenstein) se «sale» del libro para recrear sus crímenes. Aunque se trata del mismo director de The Gate (día 14), se aleja del terror infantil y se decanta por el giallo (con un final poético). Directo a la lista de películas con grandes libros inexistentes (internet). ***1/2

16- Devil's Pass (Harlin, 2013). También conocida como The Dyatlov Pass Incident, es de los pocos «found footage» donde los protagonistas saben cómo utilizar las cámaras (movimientos suaves, sin mareos). Pero todo se va al carajo con las pésimas actuaciones, arruinando el principal elemento de este subgénero: la naturalidad. Una desgracia (Netflix). *1/2

17- Dark Skies (Stewart, 2013). A pesar de que tiene buenos momentos, lo único que la salva de ser una película sobre abducciones del montón es el tributo a «El hombre de la arena» de Hoffmann (Netflix). ***

18- Cherry Tree (Keating, 2015). En Orchand hay un cerezo (regalo del Señor del Inframundo) cuyos frutos pueden ser utilizados por las brujas. Al igual que en Wake Wood (día 6), el director moderniza historias del folclore irlandés y nos muestra su obsesión por la muerte y los ritos sangrientos. Maravillosa (internet).****

19- February (Perkins, 2015). Dos adolescentes conflictuadas cruzan sus caminos para desatar una fuerza ominosa y demencial. Elegante, sutil, con una atmósfera bien cuidada y, sobre todo, con grandes actuaciones de las chicas (que recordarás por Mad Men y Sing Street). También conocida como The Blackcoat´s Daughter, es bellamente perturbadora (internet). ****

20- Los Parecidos (Ezban, 2015). Aunque la anuncian como CF, tiene más elementos de terror. Premisa muy interesante, aunque los personajes no te enganchan. Parece no respetar sus propias reglas y su postura/visión sobre el 68 es muy debatible. La voz en off es innecesaria y odiosa... Se queda corta del nivel mostrado en El incidente, pero sigue apostando por lo raro (cine). ***

21- The Purge (DeMonaco, 2013). En un futuro cercano, se abatirá la violencia y el desempleo gracias a «la purga», donde una vez al año (por 12 horas) podrás cometer todo tipo de delitos sin sufrir las consecuencias. Aunque cae en los lugares comunes del cine slasher y de acción y el final es moralino, el concepto es muy interesante (Netflix). ***


22- Phantasm V: Ravager (Hartman, 2016). En este presunto final de la saga, Reggie vive en dos realidades: en una, es un viejo con demencia donde todo es normal; en otra, es parte de la resistencia en un mundo postapocalíptico dominado por The Tall Man. ¿Cuál es la verdadera? Aunque inicia con ese tono simplón de la 3 y la 4, va en ascenso hasta convertirse en un carrusel de imágenes memorables (alucinarás con las titánicas esferas). No la dirige Coscarelli, pero la escribe y produce. Un digno final y una maravillosa despedida para Angus Scrimm, The Tall Man (internet). ****


23- Livide (Maury & Bustillo, 2011). Tres chicos entran a la casa de una vieja moribunda para robar el gran tesoro que se rumora, pero sólo encontrarán una «herencia maldita». La historia parece salida de la mente de Guillermo del Toro (cuento de hadas oscuro, mecanismos, insectos, mansión victoriana llena de "juguetitos", como si se tratara de un enorme gabinete de curiosidades). Elegante, poética y con un hermoso ritual de "transfusión". Una delicia (Netflix). ****


24 & 25- Black Mirror, 3era temporada (Brooker, 2016). Los puristas dirán que no es terror, pero difícilmente encontrarán una serie tan inquietante como ésta. No se cuelga del recurso fácil de exponer los horrores de los avances tecnológicos, sino que expone la naturaleza terrible del humano. Mantener el nivel de sus predecesoras se antojaba complicado, pero no decayó un sólo ápice. Perfecta (Netflix). *****


26- Blackwood (Wimpenny, 2014). Elegí esta película porque su nombre remite al gran Algernon, por la genial máscara de búho de la portada y porque la incluyeron en un artículo sobre el Folk Horror (subgénero que me encanta). Aunque la atmósfera indica que se decantará por lo pagano, termina siendo una trama tonta de asesinato, donde lo único sobrenatural es el gastadísimo recurso de la premonición. Y el desenlace es tan estúpido que te hará rabiar (internet). **


27- Ouija: el origen del mal (Flanagan, 2016). Aunque se sienten forzados los elementos que debió incluir para que embonaran en la saga, Flanagan supo darle la vuelta al trillado tema de la ouija, demostrando que es de los mejores directores actuales de terror: su estética mejora con cada película y, sobre todo, continúa creando protagónicos femeninos muy interesantes (cine). ***1/2


28- I am the Pretty Thing that Lives in the House (Perkins, 2016). Enfermera es contratada para cuidar a una senil escritora de novelas de terror. Lily (quien la anciana insiste en llamar Polly, como la protagonista de su novela La mujer de las paredes) poco a poco descubre que la casa está embrujada. Casa con varios objetos fuera de lugar que, al parecer, sólo nosotros podemos ver (o imaginar). Inicia con un prólogo deltoriano sobre qué son las casas embrujadas y es narrada por la propia Lily con una prosa deliciosa que parece salida de las novelas de la anciana. El ritmo y la estética me recordó a I am a Ghost (Mendoza, 2012) y los fantasmas de la escritura a la novela La joven ahogada (Kiernan). Hace unos días comenté la grata sorpresa que fue February (19) del mismo director. Ahora con ésta me queda claro que Perkins es una realidad, un director al que debemos seguirle la pista (Netflix). ****


29- Km. 31 - 2 (Castañeda, 2016). 10 años después, regresa esta actualización de la leyenda de La llorona. Técnicamente, es impecable. Me gustó mucho el movimiento de cámaras, la estética, el maquillaje. Por momentos, el monstruo se ve impresionante (como si fuera una creatura barkeriana). Sin embargo, la historia está plagada de huecos y absurdos que, aunados a un desabrido final, se intensifcan al repensarla. Eso sí, mucho mejor que la primera parte (y de lo que esperaba) (cine). ***


30- Psiconautas (Rivero & Vázquez, 2015). Basada en la maravillosa novela gráfica homónima del propio Alberto Vázquez, retrata a la perfección la angustia adolescente a través de animalillos tiernos y siniestros (como en el corto «Sangre de unicornio»). Desesperanzadora, cruel y con una inteligente dosis de crítica social. Hermosa (cine - Mórbido). *****


31- The Void (Gillespie & Kostanski, 2016). Para cerrar con broche de oro, esta joyita independiente que ha cosechado varios premios en los festivales de terror. Lovecraftiana, ashtoniana y, aunque no fue su intención, hodgsoniana. Terror cósmico al tope. Homenaje a The Thing y a Phantasm. Monstruos de verdad. Una delicia... Además, pude platicar un ratito con los directores (cine -  Mórbido). *****





CUENTOS


1- "El discípulo: una novela de horror sobrenatural".
Fantasía siniestra, decadente y macheniana de mi escritor mexicano favorito: Emiliano González.

2- "El huésped".

Cuento fantástico por excelencia de la zacatecana Amparo Dávila.

3- "Los amados muertos". 
Aunque no pertenece a "los 8 grandes" ni alude a los llamados "mitos de Cthulhu", este cuento necrofilico (co-escrito con C. M. Eddy) es de mis favoritos del abuelo Lovecraft.

4- "La jaula de tía Enedina". 
Maravilloso cuento siniestro de una escritora que debería tener más reconocimiento en la escena local fantástica: Adela Fernández.

5- "El enebro". 
Aunque no cuenta con elementos sobrenaturales, este cuento de Peter Straub te destrozará y apagará la poca luz que queda en tu corazón.

6- Minificciones de Inés Arredondo, Ricardo Bernal, Guadalupe Dueñas y Lorenzo León que te harán sentir escalofríos.

7- "La caída de la Casa Usher".
Inevitable incluir este cuento clásico, sobre todo hoy (7 de octubre), que se cumplen 167 años del fallecimiento de Poe.

8- "La voz en la noche". 
Una pequeña muestra para entender por qué William Hope Hodgson era el rey del terror marino.

9- "La puerta abierta". 
Hermoso cuento de fantasmas, escrito por la escocesa Margaret Oliphant.

10- "La noche del féretro". 
Aunque pude elegir cualquier cuento de su maravilloso libro La noche, elegí éste por la combinación de lo bello y lo siniestro que caracterizó a la obra de Francisco Tario (el enlace incluye otros dos cuentos increíbles).
http://www.uam.mx/difusion/revista/mar2004/tario.html

11- "Chillando para huir". 
Cuento voraz de Janet Fox.

12- "El emisario". 
Aunque TIENEN que leer completo El país de octubre (sobre todo en este mes), pueden empezar con este cuento donde Bradbury pasa de lo inocente a lo siniestro de una forma sublime.

13- "Terror". 
Cuento repulsivo de Clive Barker que explora nuestros temores más profundos (recomiendo que consigas todos Los libros de sangre).

14- "Octavio, el invasor". 
Cuento maternal de la maravillosa Ana María Shua (ganadora del 1er Premio Iberoamericano de Minificción Juan José Arreola).

15- "El Uhu". 
Cuento clásico de Jean Ray, uno de los mayores exponentes de la literatura fantástica belga.

16- "La muerta enamorada". 
Este cuento de Gautier es mi favorito de vampiros.

17- "Una niña perversa". 
Minificción terrible de la francesa Jehanne Jean-Charles.

18- "La cena". 
Cuento fantasmagórico de Alfonso Reyes. De mis favoritos.

19- "El tapiz amarillo". 
Todo un clásico de la estadounidense Charlotte Perkins Gilman, cuyo subtexto resuena con fuerza en nuestros días (sobre todo hoy). Lovecraft apuntó en El horror sobrenatural en la literatura que Charlotte, en este cuento, "alcanza un nivel realmente clásico al esbozar sutilmente la locura de una mujer que vive en una habitación espantosamente empapelada donde una demente estuvo encerrada".

20- "El lugar blanco". 
Cuento rarísimo de un autor todavía más raro (e injustamente olvidado): Raúl Navarrete.

21- "El Wendigo". 
Uno de mis cuentos consentidos de Blackwood. Al terminar de leerlo gritarás: "¡Mis pies de fuego, mis candentes pies de fuego!"
http://www.letrasperdidas.galeon.com/consagrados/c_blackwood03.htm

22- "Un habitante de Carcosa". 
Cuento de Ambrose Bierce que influyó en Lovecraft, Chambers y muchos más.
http://ciudadseva.com/texto/un-habitante-de-carcosa/

23- "La lotería". 
Cuento terroríficamente realista de Shirley Jackson.
http://ciudadseva.com/texto/la-loteria/

24- "El gran Dios Pan". 
Todo un clásico de Machen (y del cuento de terror). Maestro de Lovecraft (lean después "El horror de Dunwich" para encontrar los vasos comunicantes) y máximo representante del "folk horror".
http://www.letrasperdidas.galeon.com/consagrados/c_machen01.htm

25- "Los perros de Tíndalos". 
Espectacular cuento de Frank Belknap Long (y gran aporte a los Mitos de Cthulhu).
http://elespejogotico.blogspot.mx/2010/11/los-perros-de-tindalos-frank-belknap.html

26- "Levitación". 
Cuento mágico y terrorífico de Joseph Payne Brennan (traducción propia).
http://mortinatos.blogspot.mx/2015/07/levitacion.html

27- "La agencia". 
Comparada con King, Gaiman y Petrushevskaya, Anna Starobinets se ha convertido en una de mis cuentistas favoritas. Recomiendo conseguir la colección Una edad difícil (cuyo cuento homónimo es de las historias más aterradoras que leerás). Sólo encontré en línea este cuento, pero en nada desmerece.
http://www.cuentocuentos.org/cuento/1867/la-agencia.html

28- "Es la época de ser gelatina". 
Extrañísimo cuento de uno de los autores claves en el terror: Richard Matheson.
http://mortinatos.blogspot.mx/2013/06/es-la-epoca-de-ser-gelatina.html

29- "El signo amarillo". 
Cuento clave de la mítica colección El rey de amarillo de Robert W. Chambers (que alude a uno de los más importantes libros apócrifos en la historia del terror).
http://elespejogotico.blogspot.mx/2009/09/el-signo-amarillo-rw-chambers.html

30- "Conversaciones en una lengua muerta". 
Cuento halloweenesco del máximo exponente del terror cósmico actual: Thomas Ligotti (cortesía de Valdemar).
https://dl.dropboxusercontent.com/u/3609389/adelantos%20pdf/ligotti_conversacion.pdf

31- Para cerrar este mes de cuentos terroríficos, no me queda más que recomendar las antologías de Penumbria, que están plagadas de historias hermosas y terribles.
https://issuu.com/penumbria






7- 💀

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jueves, 14 de marzo de 2013

PÁJARO AZUL

Es muy triste ver lo que el cine (en específico el gringo) está haciendo con los cuentos de hadas: retuercen las historias, las atiborran de efectos especiales y secuencias frenéticas de acción, las mezclan con otras historias, con otros universos... Cosas totalmente innecesarias, pues los cuentos de hadas son muy divertidos, dinámicos y sangrientos. Aunque tampoco es para ponernos a llorar, pues siempre tendremos a la mano las historias originales.

Por lo anterior llamó mi atención una película llamada PÁJARO AZUL, basada en el cuento de hadas del mismo nombre de Maurice Maeterlinck.

Esta película, dirigida por el belga Gust Van Den Berghe, me parece, se exhibió en la Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional del año pasado. Pero por un extraño motivo, mismo que se me escapa de la memoria, no pude verla. Afortunadamente le dieron una segunda vuelta, aunque en horarios poco cómodos.

Tenía la esperanza (sobre todo al ver el trailer) de que, al no ser una producción hollywoodense, la película renovaría el cuento de hadas, volviéndolo más actual, más íntimo, más significativo. No me equivoqué.

El cuento original (pueden leerlo más abajo), de sólo nueve cuartillas, narra la historia de dos hermanos pobres que son visitados por una hada, quien les pide encontrar a un pájaro azul para aliviar a su niña enferma. Así, los hermanos visitan el País de la memoria, el País de la noche y el País del porvenir, sin éxito alguno en la búsqueda del pájaro, pero encontrando otras cosas más importantes. Al final, a modo de moraleja, encuentran al pájaro azul -símbolo de la felicidad- en su propia casa.

La película, como era de esperarse, hizo varios cambios. El más importante es que trasladó la historia a una aldea africana, dándole un nuevo enfoque, otra lectura (situación que me recordó el hermoso discurso sobre los peligros de una sola historia de la escritora nigeriana Chimamanda Adichie).

También cambiaron los elementos de fantasía evidentes (el hada, las cosas que cobran vida, los países...) por elementos fantásticos más sutiles. Digamos que transformaron el cuento de hadas en una aventura de realismo mágico.

En efecto, los hermanos (Téné y Bafiokadié) abandonan su aldea en busca del pájaro azul, pero por otro motivo: simplemente se les perdió. Y en lugar de visitar otros países, encuentran en la periferia todos los elementos clave (detonantes de reflexiones) que propone el cuento. Sumándole algunos problemas actuales como el ambiental (incendios, tala) y el bullying. 

La película está filmada enteramente en un tono azul  y por actores no profesionales de la zona. Además, los hermanos son realmente hermanos, y lo puedes notar no sólo al ver los créditos finales sino en la forma que interactúan. Más que personajes, son personas entrañables que tan sólo en unos segundos pueden hacerte reír o que se te estruje el corazón.

Sin más, una película hermosa.





Aquí pueden consultar fechas y horarios.




EL PÁJARO AZUL
Maurice Maeterlinck



La víspera de Navidad se hallaban en su cuarto, acostados en sus camitas, un niño y una niña llamados Tylil y Myltil. Su madre acababa de arrebujarlos en sus camas, y después de amortiguar la luz de la lámpara había salido sigilosamente. De pronto los niños abrieron los ojos, invadidos por el presentimiento de que algo les había de ocurrir: la luz de la alcoba ardía débilmente y de la calle llegaba a ella, a través de las persianas, una tenue luz amarillenta.

-Myltil, ¿duermes? -dijo en voz baja Tylil.

-No, ¿y tú? -replicó Myltil.

-Tampoco -contestó el niño con pueril enfado-; ¿cómo podré estar durmiendo, si te estoy hablando?

Siguió en voz baja su conversación durante algunos instantes, y de repente dijo Tylil:

-¡Tengo una idea!

-¿Cuál? -preguntó con curiosidad la niña.

-¿Ves la luz que penetra por la ventana? Es de los niños ricos de enfrente que celebran la Nochebuena: levantémonos a verlos.

-Nos está prohibido hacerlo -dijo Myltil, a quien sorprendió el atrevimiento de su hermano.

-¿Por qué no? -dijo él, dispuesto al parecer a sufrir las consecuencias.

Al fin, levantáronse ambos, descalzos, y, abriendo los postigos, miraron con curiosidad hacia el exterior. A través de la persiana de la ventana frontera vieron cómo los niños, luciendo preciosos trajes, bailaban alrededor de un gran árbol de Navidad, lleno de juguetes. Los niños se hallaban arrodillados en sendas sillas, con la cara pegada a los cristales, cuando oyeron un fuerte golpe dado a la puerta.

-¿Qué es eso? -exclamó Tylil asombrado, y al mismo tiempo vio abrirse lentamente la puerta, que dio paso a una anciana de pequeña estatura con vestido verde y cofia roja, y apoyada en un bastón de ébano.

-Soy el hada Claraluna -les dijo-. ¿Tenéis aquí el pájaro azul o la hierba canora? Necesito el pájaro azul para mi pobre niñita querida, que está muy enferma.

Siguió un momento de silencio.

-Tylil tiene un pájaro -se atrevió a decir Myltil tímidamente.

-¿Y dónde está? -preguntó el hada.

-Allí en su jaula -señaló la niña.

Cogió el hada la jaula y después de mirarla con centelleantes ojos, dijo secamente:

-No lo quiero, no es azul. Tenéis que buscarme el que necesito. Vestíos al punto, pues habéis de partir ahora mismo.

-No tenemos zapatos -objetó Tylil.

-No importa -replicó el hada-; yo te daré un sombrero mágico con un brillante en la parte delantera, que os ayudará en vuestras pesquisas. Con él verás las cosas, tal y como realmente son: si vuelves hacia un lado el diamante, contemplarás el pasado, y si lo giras al contrario, entonces descubrirás lo porvenir.

Mientras así hablaba, colocó el hada en la cabeza de Tylil, sujetándolo fuertemente, un sombrero de color verde, como la suave pradera.

-Ahora da vuelta al diamante -ordenó el hada Claraluna.

Hecho esto, se operó en la habitación un cambio maravilloso. Lo mismo ocurrió con el hada, que quedó convertida en una princesa de belleza encantadora: las paredes se volvieron transparentes y de color azul como zafiros, brillantes y centelleantes; de los panes surgieron sus almas en forma de hombrecillos con trajes del color de la corteza; el perro y el gato, que dormían tranquilos junto a la chimenea, despertaron y empezaron a hablar; el alma del agua se deslizó del grifo; el espíritu de las llamas saltó ruidosamente del fuego; apareció de repente el alma del azúcar, personificada en un hombrecito alegre vestido con larga levita blanca y azul, que sonreía con exquisita dulzura; el jarro de la leche cayóse de la mesa al suelo, y surgió una figura blanca y tímida, toda mojada; la lámpara derrumbóse con estrépito, y de la luz surgió una mujer joven de asombrosa hermosura.

-¡Qué maravilla! -exclamaron Tylil y Myltil.

-No os asustéis -díjoles el hada-; éstas son las almas de las cosas; la mayoría de las personas es demasiado ciega para verlas.

De repente sonó otro golpe en la puerta de la habitación.

-Será nuestro padre, que nos habrá oído- dijo Tylil alarmado.

-Dale otra vuelta al diamante -ordenó el hada-, de prisa y de izquierda a derecha.

Tylil cambió la posición de la piedra, y el hada recuperó su forma primitiva y quedó convertida en la anciana; pero la vuelta fue dada con tal rapidez, que las almas del fuego, del agua, del azúcar, de la leche, del pan, de la luz, del perro y del gato, no tuvieron tiempo de recobrar su primitiva forma.

Por segunda vez llamaron a la puerta con golpes más fuertes.

-¡Vámonos! -gritó el hada-. Salgamos, salgamos por la ventana, y vendréis todos a mi casa; tú, pan, coge la jaula para encerrar el pájaro azul. ¡Aprisa, aprisa, no perdamos tiempo! ¡Vamos, pronto!

Antes de que cayeran en la cuenta, halláronse todos en la calle en dirección al palacio del hada; allí dio ésta a todos hermosos trajes para que se los vistieran, y acompañó luego a los niños al País de la Memoria.

-Vais a ver a vuestros abuelos -les dijo- y quizás encontréis allí al pájaro azul; iréis solos, pero al regreso saldremos todos a vuestro encuentro. Dicho esto, los dejó solos.

Anduvieron los niños durante un rato entre densísima niebla, que les impedía ver el camino que seguían; así llegaron al lado de un roble del que pendía un rótulo que decía: “País de la Memoria”. Myltil empezó a gritar, presa del miedo.

-¿Dónde están los abuelitos?

-Allende la niebla -replicó el valiente Tylil-; no llores; la neblina empieza ya a desaparecer, y pronto veremos qué hay tras de ella.

La niebla fue atenuándose, y así los niños pudieron ver ante sus ojos en el bosque una casuca de campesinos, medio oculta bajo los árboles; en una de las ventanas había una jaula con un mirlo que tenía la cabeza escondida bajo el ala, y cerca de la casa se hallaban varias colmenas, sin que por ello se oyeran zumbido de abejas; parecía que allí dormía todo.

Junto a la puerta de la casa, en un banco, dormitaban dos ancianos.

-¡Son los abuelitos! -dijo Tylil, asombrado.

-¡Sí, sí! -gritó Myltil, palmoteando de alegría-. ¡Ellos son! En esto vieron a la abuelita abrir los ojos y que llamaba al abuelo Til, que también despertó, diciéndole:

-Tengo idea de que hoy vendrán nuestros nietos a vernos.

Al oírlo los niños, saltaron hacia sus abuelos.

-¡Aquí estamos! ¡Abuelito! ¡Abuelita! Aquí estamos -exclamaban llenos de júbilo.

Durante unos momentos la felicidad de los ancianos sólo se tradujo en besar y abrazar fuertemente a sus nietos.

-¿Por qué no venís con más frecuencia a vernos? -les preguntaron-; durante meses y meses nos habéis olvidado todos; pues no hemos visto a nadie. Debéis venir a visitarnos.

-No podíamos, y hoy ha sido posible por el hada.

-La última vez que vinisteis -dijo el abuelo- fue la víspera de Todos los Santos, cuando doblaban las campanas de la iglesia.

-¡Pero si no salimos aquel día! -manifestó Tylil muy asombrado.

-Pero pensasteis en nosotros -interrumpió la abuelita-, y cada vez que así sucede, nosotros nos despertamos y os vemos.

De pronto Myltil vio el pájaro que dormía, y exclamó:

-He aquí nuestro mirlo; ¿canta todavía, abuelita?

Mientras tanto, el pájaro despertó y se puso a cantar.

-¿Ves? -dijo la abuela-, así que alguien piensa en él, despierta y canta.

-Este pájaro es azul y no negro -dijo el niño, asombrado-; es azul como el cielo. ¡Qué pájaro más hermoso! ¡Abuelito! ¡Abuelita! ¿Puedo llevármelo para entregárselo al hada?

-No hay inconveniente -contestaron ambos.

Tylil cogió, pues, el pájaro, lo colocó cuidadosamente en su jaula, y después de haber cenado con los abuelos, los niños se despidieron y emprendieron el regreso.

-No lloréis, abuelitos -les decían-: volveremos cuantas veces nos sea posible.

-Venid todos los días -dijo la abuela-; nuestra única alegría nos la proporcionan vuestros pensamientos, cuando nos visitan.

-Sí, venid frecuentemente -añadió el abuelo-; no tenemos ninguna otra distracción.

Los niños se marcharon con su preciada jaula y el pájaro, que Tylil llevaba bajo el brazo, y volvían de cuando en cuando la cabeza hacia atrás para saludar con el pañuelo a sus abuelitos. Mientras caminaban, la niebla formóse de nuevo hasta ocultar completamente la casa.

Al llegar a presencia del hada, su desilusión fue grande, pues se encontraron con que el pájaro no era azul; se había vuelto negro.

Emprendieron otra vez el camino, pero ahora hacia el País de la Noche, al que los acompañaron el pan, el azúcar y el perro. Anduvieron hasta llegar a una sala maravillosa, decorada con oro, ébano y brillantes negros; en su centro había un trono, en el que se hallaba sentada una mujer con largo manto negro y espléndida cola, y frente a él un gato que, con ánimo de impedir que los niños encontraran el pájaro azul, se había adelantado corriendo a prevenir de su visita a la Noche. Pero el gato, que era muy hipócrita, al ver a los niños, salió a su encuentro, simulando un gran placer en hallarlos.

-Por aquí, niños, por aquí -les dijo-. He dicho a la Noche que veníais, y está deseando veros.

Tylil explicó su visita a la sombría mujer del trono:

-Vengo en busca del pájaro azul -dijo-; ¿me darás las llaves de tus puertas?

-¿Tienes la contraseña? -preguntó ella.

Tylil mostró su sombrero y dijo:

-Mira el diamante.

La Noche lo miró con desagrado, pero entregó las llaves.

-Mira tú mismo -le dijo-, pero ten cuidado con la mala suerte.

Tylil abrió, una tras otra, las puertas que había en torno de la negra sala; en ellas encontró sucesivamente los fantasmas, las guerras, las sombras, los terrores, los perfumes de la Noche, los fuegos fatuos y las estrellas fugaces, y por último, las enfermedades, de cuya sala salió un pequeño esqueleto tosiendo y estornudando; pero en ninguna halló el pájaro azul que buscaba. Dirigióse finalmente a la puerta trasera del trono de la Noche, pero ella le cerró el paso.

-No abras esa puerta -dijo con ira-; si llegas a abrirla, tu perdición es segura.

Myltil retrocedió asustada al oír tales frases, después de los horrores que había visto, y el pan se echó a llorar ante el niño suplicándole que no entrase.

-Sacrificarás todas sus vidas -dijo el gato sentenciosamente.

-Debo abrir esa puerta -contestó Tylil algo asustado, pero tratando de disimularlo-; pan y azúcar, coged la mano de Myltil y retiraos de aquí.

Obedecieron los nombrados con toda la rapidez posible, y sólo quedó junto a él el perro, que temblando le dijo:

-Soy tu fiel compañero y contigo me quedo, pues no tengo temor ninguno.

Las manos de Tylil temblaron mientras introducía y hacía girar la llave, y las puertas se deslizaron a ambos lados; miró el niño con asombro hacia el interior; y ¡cuál no sería su sorpresa al hallar, en vez de una terrible cueva, como esperaba, un hermoso jardín en el que los rayos de la Luna producían un efecto fantástico, y que en ellos se hallaban posados diminutos pájaros azules!

-¡Myltil! -gritó loco de alegría-. ¡Ven, venid todos! Ayudadme a coger pájaros azules. ¡Podéis coger cuantos queráis!

Llegaron los niños corriendo al jardín prodigioso, y salieron a poco llevando un sin fin de pájaros azules, y a paso tirado regresaron a casa del hada para ofrecerle el deseado pajarito. El gato se quedó en el palacio de la Noche.

-¿Se llevaron el verdadero pájaro azul? -preguntó con ansiedad ésta.

-No, lo veo allí, en aquel rayo de luna -replicó el gato-; estaba muy alto, y no pudieron alcanzarlo.

Mientras tanto, los niños hallaron al espíritu de la luz.

-¿Habéis traído el pájaro azul? -les preguntó.

-Sí, sí -exclamó la niña con entusiasmo-; cogimos cuantos quisimos; aquí están.

Y mostró sus pájaros, pero entonces vio, con el natural desagrado, que todos eran de otros colores pero no azules; el verdadero se había quedado.

A pesar de ello, los niños continuaron buscando el pájaro de la felicidad, hasta que recibieron recado del hada Claraluna, que les ordenaba ir por él a medianoche al patio de la iglesia. Decidieron, por tanto, ir aquella noche misma a la hora designada; la Luna alumbraba las tumbas cubiertas de césped y las cruces de madera colocadas sobre ellas, cuando Tylil y Myltil penetraban en el patio de la iglesia; la niña tenía miedo.

-Quiero marcharme -dijo.

-Aún no, hermana -contestó Tylil, mostrando un valor que realmente no tenía-. Voy a girar el diamante y veremos las almas de los muertos.

-¡No! ¡No lo hagas! -balbuceó su hermana-. ¡Tengo mucho miedo!

-No hay en ello peligro alguno -aseguró Tylil.

-Pero no quiero verlas -insistió ella.

-Conforme, no las verás; cierra los ojos -agregó Tylil.

Llevóse la mano al sombrero, y hubo un instante en que también sintió deseos de cerrar los suyos. Giró el diamante, y siguió un momento de terrible silencio.

Poco a poco, las cruces empezaron a moverse y las tumbas se abrieron.

-¡Ya salen! -dijo Myltil, arrimándose asustada a su hermano.

La niebla cubrió la atmósfera mientras se levantaron las losas de las tumbas. Brotó del suelo una tenue luz, los verdes tallos se abrieron paso a través del césped, y de cada tumba salió una blanca azucena. Myltil abrió los ojos y con asombro contempló el campo iluminado como un país de hadas.

-¿Dónde están los muertos? -preguntó temblando aún a su hermano.

-No hay muertos -dijo Tylil, también algo atemorizado.

Pero tampoco se hallaba el pájaro azul en aquel patio; lo buscaron también inútilmente en el País del Porvenir; y en su busca llegaron hasta el Palacio Azul, donde residían los niños que habían de nacer, en número de algunos miles, envueltos todos en largos vestidos azules; unos jugaban, otros paseaban aquí y allá, algunos hablaban o soñaban, y muchos otros dormían; había también un grupo de ellos trabajando en futuros inventos. Todo alrededor de ellos era azul, azul como el cielo de verano.

-¿Dónde estamos? -dijo Tylil.

-En el País de lo Porvenir -le respondieron.

-Entonces aquí hallaremos al pájaro azul -pensaron los niños.

Inmediatamente se reunieron alrededor de ellos muchos niños con los ojos muy abiertos y con las manecitas en la boca.

-¡Niños vivos! ¡Mirad nuestros inventos! -les dijeron. Y acudieron todos a ellos para enseñárselos.

-¡Mira mis flores! -gritó uno-. Crecerán, cuando yo esté en la tierra, tanto como ésta, y señalaba una flor grande como la rueda de un coche.

-¡Contempla mis peras! -dijo otro-. Serán muy grandes, cuando yo haya cumplido treinta años.

Otro niño acudió presuroso, y empezó a dar besos a Myltil y Tylil diciéndoles:

-Yo seré vuestro hermanito, haré mi entrada en vuestra casa el próximo domingo de Ramos.

-¿Qué llevas en ese saco? -le preguntó Myltil con curiosidad.

-Lo que llevaré conmigo cuando vaya a tu casa; tres enfermedades: la tos ferina, la escarlatina y el sarampión. Y después de eso... os dejaré.

-Pues para esto no vale la pena de que vayas.

-No podemos elegir ni escoger nosotros -replicó aquella alma que aún no había nacido.

De pronto se oyó gran ruido en la sala azul; dos puertas de color de ópalo situadas a un lado empezaron a moverse.

-¿Qué ocurre? -dijo Tylil.

-Es el Tiempo -le contestó un niño.

Las opalinas puertas acabaron de abrirse y en su umbral apareció el Tiempo en figura de anciano; más allá veíase una barca con las velas izadas para marchar.

-¿Están dispuestos todos los niños cuya hora ha llegado? -gritó severamente.

Muchos niños azules corrieron a colocarse a su lado.

-Aquí estamos -gritaban todos.

-¡Uno a uno! -decía el Tiempo a los niños que habían de marchar.

En el momento de zarpar la barca, los niños que se quedaban despedíanse de los que marchaban.

-¡Adiós, Pedro...! ¡Adiós, Juanito...! ¡Que te acuerdes de mí...! ¡No te asomes demasiado a la borda!

Pronto oyéronse débilmente a gran distancia las voces de los niños que gritaban: “¡La tierra! ¡La tierra! ¡Qué hermosa es!”; y después se oyó un canto extraño que fue aumentando y que parecía de regocijo.

-¿Qué es eso? -preguntó Tylil en voz baja.

-Es la canción de las madres que salen a su encuentro -le dijeron.

Mientras tanto, el Tiempo regresó para cerrar sus puertas de ópalo, y al ver a los niños corrió furiosamente hacia ellos, preguntándoles:

-¿Quiénes sois? ¿Cómo habéis entrado aquí?

-No contestéis -les aconsejaron.

Pero él se acercó y asiéndolos de las manos con rabia, desapareció con ellos.

Así sucedió que Tylil y Myltil no lograron encontrar el pájaro azul de la felicidad por ninguna parte, mas una mañana despertaron en sus canutas en la casa paterna, y allí, en su propio hogar, hallaron el pájaro azul de la felicidad que en tantos sitios habían buscado inútilmente.

Lo mismo nos sucede a la mayor parte de los hombres: buscamos felicidad en todas partes, menos en donde está, pues realmente donde se halla es en nuestro hogar.




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