miércoles, 16 de diciembre de 2009

CORDERO ASADO

Un cuento suculento del maestro Roald Dahl:

CORDERO ASADO

La habitación estaba limpia y acogedora, las cortinas corridas, las dos lámparas de mesa encendidas, la suya y la de la silla vacía, frente a ella. Detrás, en el aparador, dos vasos altos de whisky. Cubos de hielo en un recipiente.
Mary Maloney estaba esperando a que su marido volviera del trabajo.
De vez en cuando echaba una mirada al reloj, pero sin preocupación, simplemente para complacerse de que cada minuto que pasaba acercaba el momento de su llegada. Tenía un aire sonriente y optimista. Su cabeza se inclinaba hacia la costura con entera tranquilidad. Su piel —estaba en el sexto mes del embarazo— había adquirido un maravilloso brillo, los labios suaves y los ojos, de mirada serena, parecían más grandes y más oscuros que antes.
Cuando el reloj marcaba las cinco menos diez, empezó a escuchar, y pocos minutos más tarde, puntual como siempre, oyó rodar los neumáticos sobre la grava y cerrarse la puerta del coche, los pasos que se acercaban, la llave dando vueltas en la cerradura.
Dejó a un lado la costura, se levantó y fue a su encuentro para darle un beso en cuanto entrara.
—¡Hola, querido! —dijo ella.
—¡Hola! —contestó él.
Ella le colgó el abrigo en el armario. Luego volvió y preparó las bebidas, una fuerte para él y otra más floja para ella; después se sentó de nuevo con la costura y su marido enfrente con el alto vaso de whisky entre las manos, moviéndolo de tal forma que los cubitos de hielo golpeaban contra las paredes del vaso. Para ella ésta era una hora maravillosa del día. Sabía que su esposo no quería hablar mucho antes de terminar la primera bebida, y a ella, por su parte, le gustaba sentarse silenciosamente, disfrutando de su compañía después de tantas horas de soledad. Le gustaba vivir con este hombre y sentir —como siente un bañista al calor del sol— la influencia que él irradiaba sobre ella cuando estaban juntos y solos. Le gustaba su manera de sentarse descuidadamente en una silla, su manera de abrir la puerta o de andar por la habitación a grandes zancadas. Le gustaba esa intensa mirada de sus ojos al fijarse en ella y la forma graciosa de su boca, especialmente cuando el cansancio no le dejaba hablar, hasta que el primer vaso de whisky le reanimaba un poco.
—¿Cansado, querido?
—Sí —respondió él—, estoy cansado.
Mientras hablaba, hizo una cosa extraña. Levantó el vaso y bebió su contenido de una sola vez aunque el vaso estaba a medio llenar.
Ella no lo vio, pero lo intuyó al oír el ruido que hacían los cubitos de hielo al volver a dejar él su vaso sobre la mesa. Luego se levantó lentamente para servirse otro vaso.
—Yo te lo serviré —dijo ella, levantándose.
—Siéntate —dijo él secamente.
Al volver observó que el vaso estaba medio lleno de un líquido ambarino.
—Querido, ¿quieres que te traiga las zapatillas? Le observó mientras él bebía el whisky.
—Creo que es una vergüenza para un policía que se va haciendo mayor, como tú, que le hagan andar todo el día —dijo ella.
El no contestó; Mary Maloney inclinó la cabeza de nuevo y continuó con su costura. Cada vez que él se llevaba el vaso a los labios se oía golpear los cubitos contra el cristal.
—Querido, ¿quieres que te traiga un poco de queso? No he hecho cena porque es jueves.
—No —dijo él.
—Si estás demasiado cansado para comer fuera —continuó ella—, no es tarde para que lo digas. Hay carne y otras cosas en la nevera y te lo puedo servir aquí para que no tengas que moverte de la silla.
Sus ojos se volvieron hacia ella; Mary esperó una respuesta, una sonrisa, un signo de asentimiento al menos, pero él no hizo nada de esto.
—Bueno —agregó ella—, te sacaré queso y unas galletas.
—No quiero —dijo él.
Ella se movió impaciente en la silla, mirándole con sus grandes ojos.
—Debes cenar. Yo lo puedo preparar aquí, no me molesta hacerlo. Tengo chuletas de cerdo y cordero, lo que quieras, todo está en la nevera.
—No me apetece —dijo él.
—¡Pero querido! ¡Tienes que comer! Te lo sacaré y te lo comes, si te apetece.
Se levantó y puso la costura en la mesa, junto a la lámpara.
—Siéntate —dijo él—, siéntate sólo un momento. Desde aquel instante, ella empezó a sentirse atemorizada.
—Vamos —dijo él—, siéntate.
Se sentó de nuevo en su silla, mirándole todo el tiempo con sus grandes y asombrados ojos. El había acabado su segundo vaso y tenía los ojos bajos.
—Tengo algo que decirte.
—¿Qué es ello, querido? ¿Qué pasa?
El se había quedado completamente quieto y mantenía la cabeza agachada de tal forma que la luz de la lámpara le daba en la parte alta de la cara, dejándole la barbilla y la boca en la oscuridad.
—Lo que voy a decirte te va a trastornar un poco, me temo —dijo—, pero lo he pensado bien y he decidido que lo mejor que puedo hacer es decírtelo en seguida. Espero que no me lo reproches demasiado.
Y se lo dijo. No tardó mucho, cuatro o cinco minutos como máximo. Ella no se movió en todo el tiempo, observándolo con una especie de terror mientras él se iba separando de ella más y más, a cada palabra.
—Eso es todo —añadió—, ya sé que es un mal momento para decírtelo, pero no hay otro modo de hacerlo. Naturalmente, te daré dinero y procuraré que estés bien cuidada. Pero no hay necesidad de armar un escándalo. No sería bueno para mi carrera.
Su primer impulso fue no creer una palabra de lo que él había dicho. Se le ocurrió que quizá él no había hablado, que era ella quien se lo había imaginado todo. Quizá si continuara su trabajo como si no hubiera oído nada, luego, cuando hubiera pasado algún tiempo, se encontraría con que nada había ocurrido.
—Prepararé la cena —dijo con voz ahogada.
Esta vez él no contestó.
Mary se levantó y cruzó la habitación. No sentía nada, excepto un poco de náuseas y mareo. Actuaba como un autómata. Bajó hasta la bodega, encendió la luz y metió la mano en el congelador, sacando el primer objeto que encontró. Lo sacó y lo miró. Estaba envuelto en papel, así que lo desenvolvió y lo miró de nuevo.
Era una pierna de cordero.
Muy bien, cenarían pierna de cordero. Subió con el cordero entre las manos y al entrar en el cuarto de estar encontró a su marido de pie junto a la ventana, de espaldas a ella.
Se detuvo.
—Por el amor de Dios —dijo él al oírla, sin volverse—, no hagas cena para mí. Voy a salir.
En aquel momento, Mary Maloney se acercó a él por detrás y sin pensarlo dos veces levantó la pierna de cordero congelada y le golpeó en la parte trasera de la cabeza tan fuerte como pudo. Fue como si le hubiera pegado con una barra de acero. Retrocedió un paso, esperando a ver qué pasaba, y lo gracioso fue que él quedó tambaleándose unos segundos antes de caer pesadamente en la alfombra.
La violencia del golpe, el ruido de la mesita al caer por haber sido empujada, la ayudaron a salir de su ensimismamiento.
Salió retrocediendo lentamente, sintiéndose fría y confusa, y se quedó por unos momentos mirando el cuerpo inmóvil de su marido, apretando entre sus dedos el ridículo pedazo de carne que había empleado para matarle.
«Bien —se dijo a sí misma—, ya lo has matado.»
Era extraordinario. Ahora lo veía claro. Empezó a pensar con rapidez. Como esposa de un detective, sabía cuál sería el castigo; de acuerdo. A ella le era indiferente. En realidad sería un descanso. Pero por otra parte. ¿Y el niño? ¿Qué decía la ley acerca de las
asesinas que iban a tener un hijo? ¿Los mataban a los dos, madre e hijo? ¿Esperaban hasta el noveno mes? ¿Qué hacían?
Mary Maloney lo ignoraba y no estaba dispuesta a arriesgarse.
Llevó la carne a la cocina, la puso en el horno, encendió éste y la metió dentro. Luego se lavó las manos y subió a su habitación. Se sentó delante del espejo, arregló su cara, puso un poco de rojo en los labios y polvo en las mejillas. Intentó sonreír, pero le salió una mueca. Lo volvió a intentar.
—Hola, Sam —dijo en voz alta. La voz sonaba rara también.
—Quiero patatas, Sam, y también una lata de guisantes.
Eso estaba mejor. La sonrisa y la voz iban mejorando. Lo ensayó varias veces. Luego bajó, cogió el abrigo y salió a la calle por la puerta trasera del jardín.
Todavía no eran las seis y diez y había luz en las tiendas de comestibles.
—Hola, Sam —dijo sonriendo ampliamente al hombre que estaba detrás del mostrador.
—¡Oh, buenas noches, señora Maloney! ¿Cómo está?
—Muy bien, gracias. Quiero patatas, Sam, y una lata de guisantes.
El hombre se volvió de espaldas para alcanzar la lata de guisantes.
—Patrick dijo que estaba cansado y no quería cenar fuera esta noche —le dijo—. Siempre solemos salir los jueves y no tengo verduras en casa.
—¿Quiere carne, señora Maloney?
—No, tengo carne, gracias. Hay en la nevera una pierna de cordero.
—¡Oh!
—No me gusta asarlo cuando está congelado, pero voy a probar esta vez. ¿Usted cree que saldrá bien?
—Personalmente —dijo el tendero—, no creo que haya ninguna diferencia. ¿Quiere estas patatas de Idaho?
—¡Oh, sí, muy bien! Dos de ésas.
—¿Nada más? —El tendero inclinó la cabeza, mirándola con simpatía—. ¿Y para después? ¿Qué le va a dar luego?
—Bueno. ¿Qué me sugiere, Sam?
El hombre echó una mirada a la tienda.
—¿Qué le parece una buena porción de pastel de queso? Sé que le gusta a Patrick.
—Magnífico —dijo ella—, le encanta.
Cuando todo estuvo empaquetado y pagado, sonrió agradablemente y dijo:
—Gracias, Sam. Buenas noches.
Ahora, se decía a sí misma al regresar, iba a reunirse con su marido, que la estaría esperando para cenar; y debía cocinar bien y hacer comida sabrosa porque su marido estaría cansado; y si cuando entrara en la casa encontraba algo raro, trágico o terrible, sería un golpe para ella y se volvería histérica de dolor y de miedo. ¿Es que no lo entienden? Ella no esperaba encontrar nada. Simplemente era la señora Maloney que volvía a casa con las verduras un jueves por la tarde para preparar la cena a su marido.
«Eso es —se dijo a sí misma—, hazlo todo bien y con naturalidad. Si se hacen las cosas de esta manera, no habrá necesidad de fingir.»
Por lo tanto, cuando entró en la cocina por la puerta trasera, iba canturreando una cancioncilla y sonriendo.
—¡Patrick! —llamó—, ¿dónde estás, querido? Puso el paquete sobre la mesa y entró en el cuarto de estar. Cuando le vio en el suelo, con las piernas dobladas y uno de los brazos debajo del cuerpo, fue un verdadero golpe para ella.
Todo su amor y su deseo por él se despertaron en aquel momento. Corrió hacia su cuerpo, se arrodilló a su lado y empezó a llorar amargamente. Fue fácil, no tuvo que fingir.
Unos minutos más tarde, se levantó y fue al teléfono. Sabía el número de la jefatura de Policía, y cuando le contestaron al otro lado del hilo, ella gritó:
—¡Pronto! ¡Vengan en seguida! ¡Patrick ha muerto!
—¿Quién habla?
—La señora Maloney, la señora de Patrick Maloney.
—¿Quiere decir que Patrick Maloney ha muerto?
—Creo que sí —gimió ella—. Está tendido en el suelo y me parece que está muerto.
—Iremos en seguida —dijo el hombre.
El coche vino rápidamente. Mary abrió la puerta a los dos policías. Los reconoció a los dos en seguida —en realidad conocía a casi todos los del distrito— y se echó en los brazos de Jack Nooan, llorando histéricamente. El la llevó con cuidado a una silla y luego fue a reunirse con el otro, que se llamaba O'Malley, el cual estaba arrodillado al lado del cuerpo inmóvil.
—¿Está muerto? —preguntó ella.
—Me temo que sí... ¿qué ha ocurrido?
Brevemente, le contó que había salido a la tienda de comestibles y al volver lo encontró tirado en el suelo. Mientras ella hablaba y lloraba, Nooan descubrió una pequeña herida de sangre cuajada en la cabeza del muerto. Se la mostró a O'Malley y éste, levantándose, fue derecho al teléfono.
Pronto llegaron otros policías. Primero un médico, después dos detectives, a uno de los cuales conocía de nombre. Más tarde, un fotógrafo de la Policía que tomó algunos planos y otro hombre encargado de las huellas dactilares. Se oían cuchicheos por la habitación donde yacía el muerto y los detectives le hicieron muchas preguntas. No obstante, siempre la trataron con amabilidad.
Volvió a contar la historia otra vez, ahora desde el principio. Cuando Patrick llegó ella estaba cosiendo, y él se sintió tan fatigado que no quiso salir a cenar. Dijo que había puesto
la carne en el horno —allí estaba, asándose— y se había marchado a la tienda de comestibles a comprar verduras. De vuelta lo había encontrado tendido en el suelo.
—¿A qué tienda ha ido usted? —preguntó uno de los detectives.
Se lo dijo, y entonces el detective se volvió y musitó algo en voz baja al otro detective, que salió inmediatamente a la calle.
«..., parecía normal..., muy contenta..., quería prepararle una buena cena..., guisantes..., pastel de queso..., imposible que ella...»
Transcurrido algún tiempo el fotógrafo y el médico se marcharon y los otros dos hombres entraron y se llevaron el cuerpo en una camilla. Después se fue el hombre de las huellas dactilares. Los dos detectives y los policías se quedaron. Fueron muy amables con ella; Jack Nooan le preguntó si no se iba a marchar a otro sitio, a casa de su hermana, quizá, o con su mujer, que cuidaría de ella y la acostaría.
—No —dijo ella.
No creía en la posibilidad de que pudiera moverse ni un solo metro en aquel momento. ¿Les importaría mucho que se quedara allí hasta que se encontrase mejor? Todavía estaba bajo los efectos de la impresión sufrida.
—Pero ¿no sería mejor que se acostara un poco? —preguntó Jack Nooan.
—No —dijo ella.
Quería estar donde estaba, en esa silla. Un poco más tarde, cuando se sintiera mejor, se levantaría.
La dejaron mientras deambulaban por la casa, cumpliendo su misión. De vez en cuando uno de los detectives le hacía una pregunta. También Jack Nooan le hablaba cuando pasaba por su lado. Su marido, le dijo, había muerto de un golpe en la cabeza con un instrumento pesado, casi seguro una barra de hierro. Ahora buscaban el arma. El asesino podía habérsela llevado consigo, pero también cabía la posibilidad de que la hubiera tirado o escondido en alguna parte.
—Es la vieja historia —dijo él—, encontraremos el arma y tendremos al criminal.
Más tarde, uno de los detectives entró y se sentó a su lado.
—¿Hay algo en la casa que pueda haber servido como arma homicida? —le preguntó—. ¿Le importaría echar una mirada a ver si falta algo, un atizador, por ejemplo, o un jarrón de metal?
—No tenemos jarrones de metal —dijo ella.
—¿Y un atizador?
—No tenemos atizador, pero puede haber algo parecido en el garaje.
La búsqueda continuó.
Ella sabía que había otros policías rodeando la casa. Fuera, oía sus pisadas en la grava y a veces veía la luz de una linterna infiltrarse por las cortinas de la ventana. Empezaba a hacerse tarde, eran cerca de las nueve en el reloj de la repisa de la chimenea. Los cuatro hombres que buscaban por las habitaciones empezaron a sentirse fatigados.
—Jack —dijo ella cuando el sargento Nooan pasó a su lado—, ¿me quiere servir una bebida?
—Sí, claro. ¿Quiere whisky?
—Sí, por favor, pero poco. Me hará sentir mejor. Le tendió el vaso.
—¿Por qué no se sirve usted otro? —dijo ella—; debe de estar muy cansado; por favor, hágalo, se ha portado muy bien conmigo.
—Bueno —contestó él—, no nos está permitido, pero puedo tomar un trago para seguir trabajando.
Uno a uno, fueron llegando los otros y bebieron whisky. Estaban un poco incómodos por la presencia de ella y trataban de consolarla con inútiles palabras.
El sargento Nooan, que rondaba por la cocina, salió y dijo:
—Oiga, señora Maloney. ¿Sabe que tiene el horno encendido y la carne dentro?
—¡Dios mío! —gritó ella—. ¡Es verdad!
—¿Quiere que vaya a apagarlo?
—¿Sería tan amable, Jack? Muchas gracias.
Cuando el sargento regresó por segunda vez lo miró con sus grandes y profundos ojos.
—Jack Nooan —dijo.
—¿Sí?
—¿Me harán un pequeño favor, usted y los otros?
—Si está en nuestras manos, señora Maloney...
—Bien —dijo ella—. Aquí están ustedes, todos buenos amigos de Patrick, tratando de encontrar al hombre que lo mató. Deben de estar hambrientos porque hace rato que ha pasado la hora de la cena, y sé que Patrick, que en gloria esté, nunca me perdonaría que estuviesen en su casa y no les ofreciera hospitalidad. ¿Por qué no se comen el cordero que está en el horno? Ya estará completamente asado.
—Ni pensarlo —dijo el sargento Nooan.
—Por favor —pidió ella—, por favor, cómanlo. Yo no voy a tocar nada de lo que había en la casa cuando él estaba aquí, pero ustedes sí pueden hacerlo. Me harían un favor si se lo comieran. Luego, pueden continuar su trabajo.
Los policías dudaron un poco, pero tenían hambre y al final decidieron ir a la cocina y cenar. La mujer se quedó donde estaba, oyéndolos a través de la puerta entreabierta. Hablaban entre sí a pesar de tener la boca llena de comida.
—¿Quieres más, Charlie?
—No, será mejor que no lo acabemos.
—Pero ella quiere que lo acabemos, eso fue lo que dijo. Le hacemos un favor.
—Bueno, dame un poco más.
—Debe de haber sido un instrumento terrible el que han usado para matar al pobre Patrick —decía uno de ellos—, el doctor dijo que tenía el cráneo hecho trizas.
—Por eso debería ser fácil de encontrar.
—Eso es lo que a mí me parece.
—Quienquiera que lo hiciera no iba a llevar una cosa así, tan pesada, más tiempo del necesario. Uno de ellos eructó:
—Mi opinión es que tiene que estar aquí, en la casa.
—Probablemente bajo nuestras propias narices. ¿Qué piensas tú, Jack?
En la otra habitación, Mary Maloney empezó a reírse entre dientes.


Roald Dahl (13 de septiembre de 1916 – 23 de noviembre de 1990) fue un novelista y autor de cuentos británico de ascendencia noruega, famoso como escritor para niños y adultos. Entre sus libros más populares están Charlie y la fábrica de chocolate, James y el melocotón gigante, Matilda, Las brujas y Relatos de lo inesperado.

martes, 15 de diciembre de 2009

ELECT THE DEAD


Elect the dead es el disco solista de Serj Tankian, ex vocalista de de una de las mejores bandas de la nueva ola de metal: System of a down. Con SOAD nos dimos cuenta de su capacidad vocal que, a mi gusto, es de las mejores en el rock/metal de nuestros días, de su estilo peculiar para cantar y de sus letras contestatarias. Desafortunadamente al guitarrista, Daron Malakian, le ganó el ego: quería cantar más y meterse en las letras. Se separaron y como resultado nacieron dos bandas: la de Daron: Scars on broadway y el proyecto solista de Serj.

Cuando salió Elect the dead hace dos años, sentía curiosidad por saber si conservaría el sonido inconfundible de System o si se iría a lo opuesto. El disco está repleto de riffs pesados y salvajes, pero también de bellas melodías donde luce la voz de Serj. Matices, atmósferas y letras todavía más ácidas y políticas. Resulta agradable escuchar no sólo el típico festejemos toda la noche, drogas, sexo y rock and roll que han adoptado muchas bandas. Con este disco además de agitar la cabeza se escuchan cosas inteligentes.

La mayoría de los instrumentos fueron grabados por el propio Serj dejando claro su calidad musical y demostrando que él era el verdadero líder de SOAD.
A lo mejor por ser de origen armenio le hierve la sangre. Esto queda claro después de escuchar las doce grandes canciones que componen el disco. Críticas a la guerra, a la conquista del petróleo, al dinero, al cielo...
Comprometido con su arte, decidió sacar 3 o 4 vídeos oficiales y para las demás canciones hizo un concurso, así que cada rola del disco tiene su vídeo.
El disco abre con una canción poderosa mezclando coros pesados y puentes armoniosos y cierra con una bella canción acústica con Serj en el piano.

Las canciones son:
EMPTY WALLS
THE UNTHINKING MAJORITY
MONEY
FEED US
SAVING US
SKY IS OVER
BABY
HONKING ANTELOPE
LIE LIE LIE
PRAISE THE LORD AND PASS THE AMMUNITION
BEETHOVEN´S CUNT
ELECT THE DEAD

Sin duda, uno de mis discos favoritos. Afortunadamente regresó a mis manos y a mis oídos.

El siguiente vídeo es de la canción EMPTY WALLS; una didáctica forma de ver la guerra.





miércoles, 9 de diciembre de 2009

LOVECRAFT 10


Hace un par de meses (Octubre 13) salió a la venta un documental llamado LOVECRAFT: FEAR OF THE UNKNOWN.
Todo indica que será una obra imperdible para todos los que somos fanáticos del maestro de Providence. Cuenta con comentarios de las máximas autoridades en el terror de nuestros días acerca de cómo fueron influenciados por sus historias: Guillermo del Toro, Neil Gaiman, John Carpenter, Peter Straub, Stuart Gordon, Caitlin R. Kiernan, Ramsey Campbell... y de expertos en su vida como S.T. Joshi (biógrafo oficial), Andrew Migliore, Robert M. Price.
Lo único malo es que todavía no llega a México, y amazon dice que tarda en llegar (a un domicilio de Estados Unidos) de 3 a 5 semanas...
Mientras, este es el trailer:

domingo, 6 de diciembre de 2009

EL FANTÁSTICO SR. ZORRO

¿Qué pasa si unes el talento de Roald Dahl (Charlie y la fábrica de chocolates, Las brujas, James y el melocotón gigante) y Wes Anderson (Los excéntricos Temembaums, Vida acuática, Viaje a Darjeeling)?
EL FANTÁSTICO SR. ZORRO.
Es la nueva película de Wes Anderson basada en un cuento de Roald Dahl. Es animación stop-motion y nos cuenta la vida de la familia Fox. La típica familia: papá trabajador, mamá ama de casa y un hijo inadaptado. Todo marcha bien hasta que el Sr. Zorro se da cuenta de la bucólica vida que lleva y decide obedecer a su instinto salvaje. Obviamente, esto le traerá consecuencias divertidas que harán reír tanto a niños como adultos. Pero no es solamente una simple película para niños. Nos señala algunos de los males que nos aquejan como la pérdida de la búsqueda de el verdadero yo, lo devastador del capitalismo y la apatía hacia los males ajenos. En una revista utilizaron -acertadamente- la frase de Rebelión en la granja.


Anderson se ha caracterizado a lo largo de sus películas por brindarnos una cinematografía elegante y onírica. Aquí no es la excepción. Cada toma es bella y llena de detalles.
A pesar de que en México no llegó la versión subtitulada, el doblaje (como en la mayoría de las películas) es bueno. Aunque me hubiera gustado escuchar a Clooney y a Murray.
Es una película increíble que demuestra que el talento está por encima de la tecnología.
Saldrán con una sonrisa y algo que pensar.

viernes, 4 de diciembre de 2009

EL RENACIMIENTO DEL ROCK

A pesar de que han surgido muchos grupos recientemente, la mayoría de ellos no han encontrado su identidad; sólo les pega una rola y listo, no volvemos a saber de ellos. Y es que, aunque los músicos más clavados se opongan, ya no es suficiente con hacer buenas canciones, tienen que entregarnos algo más; algo que nos haga detenernos y concederles un minuto de nuestra acelerada vida. Hace unas horas, gracias a The Fool, fui testigo del renacimiento del rock. En el Lunario del Auditorio Nacional se presentó Adanowsky, pero de él hablaré más adelante, porque el show lo abrió una banda llamada Le Butcherettes.
Había escuchado una que otra rola de este power dúo, pero no estaba preparado para lo que presentaron. Ataviada como Alicia en el país de las maravillas, la cantante/guitarrista dio cátedra de cómo trasmitir la energía. Rolas poderosas, pero sobre todo, un mensaje bien estructurado que lo representó utilizando distintos medios, algunos de ellos extremos para el débil de corazón. Desde salir al escenario con una máscara, hasta quebrarse huevos en la cabeza; romper sus instrumentos, vaciarse una bolsa de harina u orinarse y pasearse desnuda. Todo un viaje que rondará en mi mente por mucho tiempo.
Después fue el turno de el ídolo. Aunque con rolas más melódicas, también ofreció un espectáculo de antología. Desde que se paseó entre el público cargando una cruz sabíamos que sólo era el inicio de una gran velada. Tocó sus rolas emblemáticas en los primeros minutos del show, algo que para cualquier otro grupo sería cometer suicidio, nunca nos soltó. Excelente banda que como plus contó con la presencia del ajonjolí de todos los moles, o sea, Jay de la Cueva en los teclados. Derroche de carisma y testosterona, mujeres enmascaradas como Blue Demon y Místico bailando desnudas para posteriormente ser pintadas por el propio Adanowsky, piñatas (demostrando que corre algo de sangre mexicana por sus venas), y la representación de su propia muerte y renacimiento. Esta parte bastante teatral, muy al estilo de las películas de su padre: La Muerte con sus grandes alas negras, bailó un vals con él, lo besó y lo dejó muerto en medio del escenario. Una banda de mariachis tocando la marcha fúnebre y cuatro gladiadores cargando el féretro donde anteriormente fue colocado. El ídolo ha muerto. Silencio. Llantos infantiles.
Se encienden las luces y vemos a un Adanowsky desnudo, vulnerable; armado sólo con su guitarra. En uno de los actos más emotivos que he visto (en un concierto) sin necesidad de micrófono y sin tener su guitarra conectada, interpretó una triste melodía haciendo callar a las más de mil personas reunidas para escuchar lo que decía. ¡Vaya manera de terminar un concierto!



miércoles, 2 de diciembre de 2009

DIONYSOS 02

En agosto les puse un video de la más que genial banda DIONYSOS.
Este es uno nuevo perteneciente al disco La Mecanique du Coeur.
La rola se llama Tais Toi Mon Coeur; algo así como cállate, corazón.
Disfrútenlo:

LOS LOCOS SOMOS OTRO COSMOS

Un cuento de Oscar de la Borbolla utilizando solamente palabras con la letra O:

Otto colocó los shocks. Rodolfo mostró los ojos con horror: dos globos rojos, torvos, con poco fósforo como bolsos fofos; combó los hombros, sollozó: "No doctor, no... loco no..." Sor Socorro lo frotó con yodo: "Pon flojos los codos -rogó-, ponlos como yo. Nosotros no somos ogros." Sor Flor tomó los mohosos polos color corcho ocroso; con gozo comprobó los shocks con los focos: los tronó, brotó polvo con ozono. Rodolfo oró, lloró con dolor: "No doctor Otto, shocks no..." Sor Socorro con monótono rostro colocó los pomos: ocho con formol, dos con bromo, otros con cloro. Rodolfo los nombró doctos, colosos, con dolorosos tonos los honró. Como no los colmó, los provocó: "Son sólo orcos, zorros, lobos. ¡Monos roñosos!" Sor Flor, con frondoso dorso, lo tomó por los hombros; sor Socorro lo coronó como robot con hosco gorro con plomos. Rodolfo con fogoso horror dobló los codos, forzó todos los poros, chocó con los pomos, los volcó; soltó tosco trompón, sor Socorro rodó como tronco. "¡Pronto, doctor Otto! -convocó sor Flor-. ¡Pronto con cloroformo! ¡Yo lo cojo!..." Rodolfo, lloroso con mocos, los confrontó como toro bronco; tomó rojo pomo, gordo como porrón. Sor Flor sonó como gong, rodó como trompo, zozobró.

Otto, solo con Rodolfo, rogó como follón, rogó con dolo: "Rodolfo... don Rodolfo, yo lo conozco... como doctor no gozo con los shocks; son lo forzoso. Los propongo con hondo dolor... Yo lloro por todos los locos, con shocks los compongo...

-No, doctor. No -sopló ronco Rodolfo-. Los shocks no son modos. Los locos no somos pollos. Los shocks son como hornos; son potros con motor, sonoros como coros o como cornos... No, doctor Otto, los shocks no son forzosos, son sólo poco costosos, son lo cómodo, lo no moroso, lo pronto... Doctor, los locos sólo somos otro cosmos, con otros otoños, con otro sol. No somos lo morboso; sólo somos lo otro, lo no ortodoxo. Otro horóscopo nos tocó, otro polvo nos formó los ojos, como formó los olmos o los osos o los chopos o los hongos. Todos somos colonos, sólo colonos. Nosotros somos los locos, otros son loros, otros, topos o zoólogos o, como vosotros, ontólogos. Yo no los compongo con shocks, no los troncho, no los rompo, no los normo...

Rodolfo monologó con honroso modo: probó, comprobó, cómo los locos sólo son lo otro. Otto, sordo como todo ortodoxo, no lo oyó, lo tomó por tonto; trocó todos los pros, los borró; sólo lo soportó por follón: obró con dolo. Rodolfo no lo notó. Otto rondó los pomos, tomó dos con cloroformo, como molotovs los botó. Rodolfo con los ojos rotos mostró los rojos hombros; notó poco dolor, borrosos los contornos, gordos los codos; flotó. Con horroroso torzón rodó con hondo sopor. Rodolfo soñó. Soñó con rocs, con blondos gnomos, con pomposos tronos, con pozos con oro, con foros boscosos con olorosos lotos. Todo lo tocó: los olmos con cocos, los conos con oporto rojo, los bongós con tonos como Fox Trot.

Otto lo forró con tosco cordón, lo sofocó. Rodolfo sólo roncó. Sor Socorro tornó con poco color. Sor Flor con bochorno tomó ron: "Oh, doctor -lloró-, oh, oh, nos dobló con sonoro trompón." Otto contó cómo lo controló.

-Otto, pospón los shocks -rogó sor Socorro.

-No, no los pospongo. Loco o no, yo lo jodo. No soporto los rollos... Pronto, ponlo con gorro.
-¿Cómo, doctor -notó sor Flor-, ocho volts?

-No, no sólo ocho. ¡Todos los volts! Yo no sólo drogo, yo domo... Lo domo o lo corrompo como bonzo.

-¡Oh no, doctor Otto!, como bonzo no.

-¡Cómo no, sor Socorro! Nosotros no somos tórtolos o mocosos; somos los doctos... ¡Ojo, sor Socorro! No soporto los complots...

Otto con morbo soltó todos los volts, los prolongó con gozo. Sor Socorro con sonrojo sollozó. Sor Flor oró por Rodolfo. Rodolfo roló como mono, tronó como mosco. Otto lo nombró: "Don gorgojo", "loco roñoso", "golfo". Rodolfo zozobró con sonso momo. Otto cortó los shocks.


Este cuento pertenece al libro LAS VOCALES MALDITAS.

martes, 1 de diciembre de 2009

51 MIC (04)

Estas son las últimas reseñas de la 51 Muestra Internacional de Cine:

DESGRACIA es una película de Steve Jacobs basada en la obra de J. M. Coetzee del mismo nombre. David Lurie (interpretado magistralmente por John Malkovich) es un profesor bastante refinado y estirado de literatura en una universidad en Ciudad del Cabo. Sólo tiene un defecto: es mujeriego. Un romance con una alumna hace que lo corran, por lo que decide visitar a su hija Lucy. Ella es un espíritu libre y aunque choca con la personalidad de David, se quieren y se acoplan. Pero es aquí donde empiezan las desgracias. Situaciones que te destrozarán y que te harán preguntarte qué harías en su lugar. Seguramente más que la actitud civilizada de David o la hippie de Lucy. La cinta transmite a la perfección la impotencia de David y te pone a pensar en los motivos que llevan a Lucy a permanecer -a pesar de todas las desgracias- en el mismo lugar. El personaje de David pasa de la cúspide opulenta intelectual al más bajo y deprimente fondo que puede haber: un refugio de perros. Es una película difícil de asimilar y que dará vueltas en tu cabeza por varios días.

GÉNOVA de Michael Winterbottom es una desgracia. La historia ya está muy gastada: un accidente termina con la vida de la madre dejando al padre al cuidado de las hijas: una adolescente y la otra, menor, con sentimiento de culpa. Esto sucede en los primeros cinco minutos, así que las opciones del director eran sufrimiento y más sufrimiento o la búsqueda de la redención. Intentó la segunda vía, pero el resultado fue pésimo. Se llama Génova porque al papá le ofrecen un trabajo en una universidad de allá. Opción que le parece viable para ayudar a sus hijas a superar la pérdida. El director muestra una ciudad con callejones peligrosos donde siempre está a punto de suceder algo, pero nunca sucede. La hija menor ve a la madre y habla con ella. La adolescente le gusta salir de reventón y darse unos toques (como a cualquier adolescente). Pesadísima. Personajes mal aprovechados. Lo único rescatable fueron las tomas, pero la mala historia las opacó.

VIOLINES EN EL CIELO es la cinta que ganó el Oscar a mejor película extranjera el año pasado. Dirigida por Yôjirô Takita, nos cuenta la historia de Daigo Kobayashi: un simpático chelista que, al ya no poder sobrevivir tocando solamente el chelo, decide darle un giro a su vida regresando, con todo y esposa, a la casa que le dejó su madre. Consigue trabajo preparando muertos. Todo esto en un tono cómico bastante disfrutable. El problema es que al ponerse seria la trama, no se las crees. La esposa parece salida de un cómic (mejor dicho, de una manga) y la historia cierra bastante cursi. Pero desde el título estamos mal. ¿Violines? En todo caso serían chelos y ¿en el cielo? más cursi no se podía. El título original era bastante bueno: Departures. Como casi toda película asiática, la fotografía es excelente y toda la representación de el arte del Nokanshi (preparación de los muertos) es impresionante.

domingo, 29 de noviembre de 2009

EL HOMBRE EN EL LABERINTO


El hombre en el laberinto es la multi-premiada novela escrita por Robert Silverberg en 1969.
Como toda buena novela o cuento de ciencia ficción, la tecnología y/o el futuro solo proveen la escenografía para exponer temas delicados. Silverberg nos presenta a Muller, el explorador espacial más importante de los últimos años; todo un rockstar rodeado de hermosas mujeres. Su capacidad lo ha llevado a los rincones más oscuros del universo, es por eso que al descubrirse un planeta con vida inteligente, es la primera opción para establecer contacto. Uno de los miedos primordiales de la humanidad es el miedo a lo desconocido (recordemos a Lovecraft). La Tierra tiene miedo de esta nueva raza (hidranos); creen que a la menor provocación la invadirán. Así que mandan solo a Mullen. Afortunadamente para la Tierra, a pesar de el gran nivel intelectual de esta raza, no han desarrollado tecnología que les permita explorar (y conquistar) el universo. Esto debido a que nubes grises están posadas permanentemente en su superficie; y quién no puede ver las estrellas no tiene el deseo de alcanzarlas. Mullen no puede comunicarse con estas extrañas criaturas, pero le dejan un "regalito", hurgan en su mente otorgándole un don (para ellos) pero que para Mullen será la perdición. Tanto lo afecta que termina huyendo a un planeta solitario y se instala en el gran laberinto central. Este laberinto funciona como alegoría a la búsqueda de uno mismo. Mullen que antes era ovacionado por todo el mundo, después de su encuentro con las arañas pensantes, nadie podía estar cerca de él. El laberinto está lleno de trampas mortales que te harán recordar las películas de El Cubo. Mullen se ha vuelto un ermitaño hasta que lo empiezan a buscar debido a que encontraron otra raza y al parecer, esta si es agresiva y necesitan de sus servicios para hacerles entender que los humanos son animales pensantes; con inteligencia y sentimientos. La parte que mejor describe la novela es el siguiente diálogo que sostiene con Rawlings, hijo de un amigo de Mullen con la misión de convencerlo:

-Me importaba mucho menos de lo que tú crees, la piojosa humanidad. Veía las estrellas; las quería. Quería ser como un dios. Un mundo no era suficiente para mí; tenía hambre de todos. De modo que hice una carrera que me llevara a las estrellas. Mil veces arriesgué mi vida. Soporté excesos de temperatura fantásticos. Pudrí mis pulmones con gases absurdos y tuvieron que reconstruirme íntegro. Comí cosas que te provocarían vómitos si te las describiera. Los chicos como tú me adoraban y escribían ensayos sobre mi altruista dedicación a la humanidad y mi incansable búsqueda de nuevos conocimientos. Para que lo entiendas de una vez, te diré que soy tan altruista como Colón y Magallanes y Marco polo. Eran grandes exploradores, por supuesto, pero buscaban una buena ganancia. La ganancia que yo buscaba está aquí. Quería medir cien kilómetros de estatura. Quería estatuas mías en mil mundos. ¿Te gusta la poesía? La fama es el acicate; la última debilidad de una mente noble. Milton. ¿Has leído a los griegos? Cuando un hombre se sobrepasa los dioses lo castigan, rebajándolo. Se llama hybris. A mi me dio muy fuerte. Cuando caía entre las nubes para visitar a los hidranos me sentía como un dios. ¡Por Cristo! Era un dios. Y cuando me marché, de nuevo a través de las nubes. Seguramente, para los hidranos soy un dios. Lo pensé en aquél momento: formo parte de sus mitos, siempre contarán mi historia. El dios mutilado. El dios martirizado. El ser que descendió hasta ellos y les hizo sentir tan incómodos que tuvieron que arreglarlo. Pero...
...Como comprenderás, la verdad es que yo no era un dios, sólo un ser humano podrido que tenía delirios de grandezas, y los verdaderos dioses se ocuparon de darme una lección. Decidieron recordarme la existencia del animal velludo dentro de las vestiduras de plástico..., llamarme la atención acerca del cerebro animal que hay bajo el majestuoso cráneo. De modo que permitieron que los hidranos hicieran un astuto truco quirúrgico en mi cerebro, una de sus especialidades, supongo. No sé si los hidranos fueron malvados por gusto, o si realmente intentaron curarme de un defecto, de mi incapacidad para dejar salir mis emociones. Trata de averiguarlo tú. Pero hicieron su trabajito. Y entonces volví a la Tierra. Un héroe y un leproso al mismo tiempo. Ponte cerca de mí y te enfermas. ¿Por qué? Porque te recuerdo que tú también eres un animal, cuando recibes una dosis de mí. Y seguimos girando en nuestro interminable círculo vicioso. Tú me odias porque aprendes cosas acerca de tu alma cuando te aproximas a mí. Y yo te odio porque recibes eso de mí. ¿Lo ves? Soy un transmisor de la peste y la peste que contagio es la verdad. Mi mensaje es que la humanidad tiene mucha suerte, porque cada uno de sus miembros está encerrado dentro de su propio cerebro. Porque si tuviéramos una gotita de telepatía, simplemente la facultad inarticulada que tengo yo, seríamos incapaces de soportarnos. La sociedad humana sería imposible. Los hidranos pueden llegar a las mentes ajenas y, aparentemente, les gusta. Pero a nosotros no. Y por eso digo que el hombre es el animal más despreciable del universo. ¡No puede soportar el tufo de su propia raza, del alma de la raza!

Robert Silverberg escritor norteamericano nacido el 15 de enero de 1935 en Brooklyn, Nueva York (EE. UU.).



jueves, 26 de noviembre de 2009

INTIMIDADES DE SHAKESPEARE Y VICTOR HUGO

INTIMIDADES DE SHAKESPEARE Y VICTOR HUGO es un documental de Yulene Olaizola que me sorprendió.Por el título y al no saber nada de la película, imaginaba que trataría de cuestiones filosóficas pretensiosas, pero no. La referencia a Shakespeare y Víctor Hugo es debido a que en esa esquina (en la colonia Anzures, a dos cuadras de mi oficina) se lleva a cabo la historia. En realidad la verdadera historia ocurrió en los 90´s y se hace un recuento de aquellos hechos. Resulta que la abuela de la directora rentaba los cuartos de su casa a estudiantes. Y nos cuenta cómo eran aquellos días centrándose en uno de sus inquilinos: Jorge Ríos (también conocido como Jorge Riosse o Jorge Riossenberg). Un muchacho galán, con sensibilidad artística. Nos muestra parte de sus poemas, canciones y pinturas; estas últimas bien fregonas. (No dudo que se empiecen a cotizar después de la película). Creerías que se le está rindiendo tributo a un artista olvidado, a alguien que no tuvo la oportunidad de dar a conocer su arte. Pero es aquí donde se da una vuelta de tuerca y nos empieza a mostrar algunas de las excentricidades de Riosse. Todo bien manejado con testimonios de la abuela Rosita, Florencia (la señora que le ayuda) y algunos implicados y/o conocidos. Con un ritmo tranquilo que nos lleva de la mano y que nos suelta en la pendiente. No les contaré más para que se dejen sorprender por esta gran película mexicana.

Como mencioné, el lugar queda a unas cuadras de la oficina. Estas son algunas fotos que tomé hoy. Pude ver a Florencia que se asomaba por la ventana, y lo mejor: la caseta (cuando vean la película sabrán por qué). Lo malo es que una patrulla me andaba cargando por andar tomando fotos de la casa. Tuve que explicarles que había una película mexicana etc, etc.











Este es el trailer:

lunes, 23 de noviembre de 2009

5I MIC (03)

Seguimos con el repaso de la 51 Muestra Internacional de Cine.

UN HOMBRE SERIO es la nueva película de los hermanos Coen (Joel y Ethan). Cabe mencionar que dos de mis películas favoritas de todos los tiempos (Fargo y Sin lugar para los débiles) son de ellos. Así que esta película la esperaba con ansia. El inicio te toma por sorpresa; pareciera que te equivocaste de sala. Pero no, es sólo su manera de presentarte un antecedente; de la dirección que tomará la película. Después nos empieza a contar la vida de Larry. Un hombre serio, o en palabras de The fool: Un hombre blando con muy mala suerte (si le podemos llamar así). Profesor de Física que, como la mayoría de los que se dedican a esas ciencias ocultas, vive en su mundo. Nunca ha hecho nada para merecer lo que le ocurrirá, pero tampoco ha hecho nada para evitarlo. Problemas con la esposa, con los hijos, con el hermano, en el trabajo, con los alumnos. Todo esto en 1969 y en un ambiente totalmente judío. Dentro de la hilaridad que nos provocan las escenas, encontramos temas para el análisis: la escala de valores, el rompimiento de los tabús, la búsqueda del sentido de tu vida y la percepción de la propia vida. La calidad de las películas de los Coen es innegable. Esta no es la excepción. Excelentemente ambientada. Fotografía elegante. Personajes (primarios y secundarios) memorables. Muy buen guión. Todos los judíos que has visto en la televisión aquí tienen un papel. Sobresale Wolowitz (The Big Bang Theory) en el papel del Rabino #1. Escenas para recordar: cuando al hijo de Larry le encuentran un precursor del ipod, es llevado a la dirección, donde el director sumido en asombro, prueba el invento. La discusión entre el padre del alumno coreano y Larry. Y la escena del final es sencillamente majestuosa.

GIGANTE es una cinta de Adrián Biniez. La sinopsis parecía interesante: un hombre alto y panzón amante del heavy metal (por ahí me enganchó) y vigilante del equivalente a un Walmart que se enamora de primera vista de una de las mujeres de aseo. El director en su afán de retratar lo aburrido que es trabajar en estos lugares y de la propia vida de nuestro Gigante, aburre. Sólo dura 84 minutos pero se hace pesadisima. Llena de lugares comunes y de mucha paja. A pesar de la similitud en el tema, no tiene nada (pero nada) que hacer con el excelente cortometraje nominado al Oscar el año pasado En la línea.

A LA ORILLA DEL RÍO de Rachid Bouchareb nos cuenta la historia de una par de padres en busca de sus respectivos hijos después del atentado terrorista que sufrió Londres en el 2005. La mamá de ella es la típica mamá conservadora y el papá de él es un francés originario de Africa que lo abandonó a los 6 años. Además, musulmán. El director nos muestra la mezcla de culturas, pero también la intolerancia que se suscitan en Londres. La actuación de la mamá es impresionante. Seguramente te hará recordar a tu madre. Él también lo hace muy bien. No necesita de palabras, sus ojos dicen muchas cosas. Aunque sabes qué pasará, los personajes no lo saben y es interesante ver cómo van reaccionando a los eventos.

Para ver los horarios, denle aquí.

domingo, 22 de noviembre de 2009

LAS VOCALES MALIGNAS

Otro ejercicio para el Laboratorio de Cuento Fantástico.

Escoger dos de los siguientes tres temas y elaborar un cuento con la restricción de no poder usar palabras que incluyan la vocal entre paréntesis:

LAS BRUJAS PUTONAS (E)
VIENEN DE JÚPITER (O)
EL ZOOLÓGICO PORNO (A)


LAS BRUJAS PUTONAS (E)
-¿Cuánto?
-¿Parcial o total?
-Total
-Cinco mil
-Vamos
Cortinas raídas. Colchón mullido. Toma la daga: fría, filosa. Lo miran. Finaliza su copa.
-Listo
-¡Traigan al niño!
Lo animan con danzas paganas. Alza la mano. Pupilas dilatadas. La daga brilla. Lágrimas. Alfombra manchada. Pastillas tiradas. Brisa alcohólica. Las mira: abrazadas, dormidas. Roza sus labios. Susurros. Acaricia sus nalgas. Gritos ahogados. Miradas difusas. Calma. Toma otra copa junto al balcón. Suspira. Salta. La luna atrapa sus últimas palabras:
-¡Al fin inmortal!

VIENEN DE JÚPITER (O)
Viajar a Júpiter era la fantasía de Ganimedes. Visitar la Luna le parecía cursi. ¿Marte? ¡Qué va! Júpiter, Júpiter. Quería ver el planeta de Zeus, la estrella fallida. Deseaba perderse en su gran mancha carmesí.
Leía, estudiaba. ¿Qué necesitaba? Una canastilla, cuerdas, una buena parvada de aves previamente entrenadas, agua, libreta, mapas…
Días, meses. La espera llegaba a su fin. Saldría al despuntar la mañana.
La gente cantaba y aplaudía mientras se elevaba. Lágrimas derramadas.
–Ganimedes, éste es tu día.
Acariciaba las nubes y reía sin parar. Apuntaba en la libreta. Nada se le escapaba. Imaginaba su Viaje a Júpiter en las vitrinas de las librerías.
Lluvia y más lluvia. Ganimedes miraba tristemente las alas húmedas e inservibles de sus aves. Le parecía que la Luna se burlaba de él.
–Este es el final.
Días después, en las esculturas de Satélite, se hallaba media parvada de las aves viajeras.
-¿Y esas?
-Vienen de Júpiter- decía la gente.

EL ZOOLÓGICO PORNO (A)
Formol en el viento, semen en el piso. Luces intermitentes, fluidos en ebullición. Este es el recinto secreto del doctor Kilmister.
Retiró del escritorio sus últimos experimentos: el turbo-chivo, el cewino, el tinedillo y el exitoso perro pindoguro El gobierno le ordenó un nuevo proyecto: un súper-hombre. Sin sentimientos ni cerebro. Sin sexo ni fe. Obediente e invencible. Reunió los injertos suficientes. Dispuso de códigos genéticos. Compró equipo nuevo. Desinfectó el bisturí y el fórceps. Estudió los cinco tomos de Genetics y leyó ese viejo libro escrito por Shelley.
-Un incendio terminó con “el zoológico porno”- informó el blog Científicos Extremos.

jueves, 19 de noviembre de 2009

WATCHING THE PLANETS

Una de mis rolas consentidas del EMBRYONIC es Watching the planets. Por lo que estoy muy contento de que sea su nuevo sencillo.
El único problema es que será difícil ver el video en los tradicionales canales de música, inclusive en youtube. La razón: el 99% del tiempo aparece gente desnuda. Sólo los Flaming Lips pueden hacer eso.

Este es el link para que lo vean sin censura.

lunes, 16 de noviembre de 2009

51 MIC (02)

Otras tres películas que ví con The fool en la 51 Muestra Internacional de Cine que se está llevando a cabo en la Cineteca Nacional.

LOS LÍMITES DEL CONTROL es la nueva película de Jim Jarmusch. Esperaba una historia con ese humor negro característico en cintas como Flores rotas, Café y cigarrillos, Una noche en la Tierra, Bajo la ley... pero me tomó por sorpresa. Elegante, sencilla, pero reflexiva. Nos cuenta la historia de un hombre solitario (Isaach De Bankolé) en su viaje por España para hacer un "trabajito". Personajes bizarros encuentra en su camino (Tilda Swinton, John Hurt, Gael García...) que le dan mensajes encriptados. Precisamente, el personaje de Tilda Swinton nos da una pista de qué trata la película. Le menciona a nuestro hombre solitario que las buenas películas provocan que recuerdes escenas sin estar seguro si se tratan de un sueño o de alguna película. Y es que no sabemos si nuestro personaje está soñando las escenas. Cargada de simbolismos que harán que generes diferentes hipótesis. Una de las escenas que visualmente me impactó fue aquella en el tren con la chica de las moléculas. Bill Murray no podía faltar; en este caso un personaje clave que hará preguntarnos quién diablos es.

BUSCANDO A ERIC de Ken Loach es una comedia inglesa con ese humor tan característico (que me gusta tanto) inglés. Se trata de la vida de Eric, un cartero que la está pasando muy mal. Su actual esposa lo abandonó, dejándole a los hijos adolescentes adoptivos: un negro y un pelirojo. El último metido en problemas de mafiosos. Además, sigue amando a su primer esposa (con la que tuvo una niña) a la que dejó por que no pudo con la presión. Sus amigos intentan ayudarle con terapias divertidas; una de ellas exige que piensen en una persona que admiren, en el caso de Eric, la persona que más admira es Eric Cantoná, si, el ex futbolista francés que hizo historia con el Manchester United. Entre la terapia y los churros que fuma constantemente, Eric Cantoná se le aparece para intentar mejorar su vida. Es una comedia ligera que cumple perfectamente su misión. No cae en lugares comunes y es divertidísimo ver a los dos Eric´s interactuar. A pesar de que Cantoná no es actor profesional, lo hace muy bien. Tiene mucha personalidad y llena la pantalla.

EL DIVO es una película italiana de Paolo Sorrentino que nos narra la vida de uno de sus personajes más polémicos: Giulio Andreotti. No importa que no sepamos de la vida política italiana, a pesar de que se dan nombres y fechas, lo que importa es la vida de Andreotti magistralmente interpretada por Toni Servillo. Nos retrata a la perfección la relación que existe entre la política, la religión y la mafia. La forma de contarnos esta historia es bastante dinámica, fresca e innovadora. La fotografía es impresionante, tanto las paisajes como los opulentos palacios donde interactúan los personajes. Es tan buena la actuación de Toni que crea una empatía a pesar de tratarse de un monstruo.

Como se habrán dado cuenta, este fin de semana el nivel de las películas estuvo muchísimo mejor que el pasado.

Para checar la cartelera, dénle aquí.

jueves, 12 de noviembre de 2009

LA CREACIÓN

Una historia para el Laboratorio de Cuento Fantástico.
Se tenían que utilizar todas y una sola vez las siguientes palabras:

monstruo
hacía
palabra
hueso
comer
trígono
estruendoso
enclenque
rama
silla
mariachi
naranja
extintor


LA CREACIÓN

La luna colgaba como una naranja madura del cielo inmaculado. Un perro enclenque hurgaba en los restos de la vendimia matutina algo para comer. El viento húmedo y salado agitaba la única rama casi vencida por el peso de los cuervos dormidos del nudoso árbol. Un mariachi solitario caminaba desgarbado arrastrando su gastada trompeta por el suelo adoquinado de la plazuela.

Hacía horas que, sentado en una silla plegable en medio del humilde kiosco, Euclides contemplaba la escena. Depresión, ira y deformidad se fundían en su rostro. La palabra monstruo retumbaba en su pequeña cabeza. Una piedra angulada de ónix verde apareció en su mano izquierda. La enterró de un solo movimiento en el centro del trígono azul tatuado en su antebrazo derecho. Desgarró lentamente el músculo hasta llegar al hueso. Las hormigas se ahogaron en la savia derramada.

Un seco y estruendoso ¡no! partió la noche acompañado por una ola de calor. El kiosco ardió, el árbol se chamuscó, la trompeta se fundió y el perro desapareció.

Howard se levantó de prisa en busca de un extintor, pero ya sólo quedaban cenizas. Resignado, cogió otra hoja en blanco que colocó en la máquina de escribir.

martes, 10 de noviembre de 2009

CRÓNICAS MARCIANAS


Crónicas Marcianas de Ray Bradbury es una recopilación de 25 relatos cuyo hilo conductor es la conquista de Marte.
A pesar de estar catalogado como Ciencia Ficción, Bradbury utiliza los elementos futurísticos como escenografía y pretexto para desnudar y exponer los sentimientos del hombre.
A lo largo de los 25 relatos nos damos cuenta que los verdaderos extraterrestres, los auténticos monstruos somos nosotros mismos.
25 historias llenas de nostalgia y soledad poéticamente escritas.
Nos va contando las expediciones y los intentos del hombre por conquistar Marte.
También nos cuenta de los marcianos. Cómo empiezan a tener sueños y presagios acerca de la llegada del hombre. Cómo la ambición, vanidad y celos hacen que fracasen las primeras expediciones.
Bradbury no se mete en explicaciones científicas de cómo funciona un cohete; sólo señala que van llegando uno a uno hasta el punto en que en un futuro no muy lejano, uno mismo podría armar su cohete y aventurarse al espacio. ¿Por qué querríamos aventurarnos al espacio? Probablemente porque eres negro y ya estás cansado de los malos tratos o simplemente porque la nueva guerra está a punto de estallar.
En este compendio de 1950 se empiezan a vislumbrar temas que posteriormente explotaría con maestría, como la quema de libros "prohibidos". Llegará el año en que los gobiernos e iglesias prohiban los libros que fomenten la imaginación: Poe, Lovecraft, Hawthorne... ¿Por qué pienso en León?
Describe cómo destruimos una cultura ejemplar y cómo a pesar de estar miles de kilómetros alejados y empezando de cero, no podemos evitar ser hombres.
Este es una pequeña parte que sintetiza la obra. Pertenece a Aunque siga brillando la luna:
-¿Por qué lo hizo?
Tranquilamente Spender dejó el arma en el suelo.
-Porque he visto que los marcianos tenían algo que nosotros nunca soñamos tener. Se detuvieron donde nosotros debíamos habernos detenido hace un siglo. He paseado por sus ciudades y comprendo a esta gente y me gustaría llamarlos mis antepasados.
... -Los marcianos sabían cómo unir el arte y la vida. El arte fue siempre algo extraño entre nosotros. Lo guardamos en el cuarto del loco de la familia, o lo tomamos en dosis dominicales, tal vez mezclado con religión. Bueno, estos marcianos tenían arte, y religión y todo.
... -Cuando yo era pequeño mis padres me llevaron a la ciudad de México. Siempre recordaré el comportamiento de mi padre, vulgar y fatuo. A mi madre no le gustaba tampoco aquella gente porque eran morenos y no se bañaban a menudo. Mi hermana ni les hablaba. Sólo a mí me gustaban realmente. Y puedo imaginarme a mi madre y mi padre aquí en Marte haciendo otra vez lo mismo...
-Para el norteamericano común, lo que es raro no es bueno. Si las cañerías no son como en Chicago, todo es un desatino. ¡Cada vez que lo pienso! ¡Oh, Dios mío, cada vez que lo pienso! Y luego... la guerra. Usted oyó los discursos en el Congreso antes de que partiéramos. Si todo amrchaba bien, esperaban establecer en Marte tres laboratorios de investigaciones atómicas y varios depósitos de bombas. Dicho de otro modo: Marte se acabó, todas estas amravillas desaparecerán. ¿Cómo reaccionaría usted si un marciano vomitase un licor rancio en el piso de la Casa Blanca?
... -Luego vendrán los otros grandes intereses. Los hombres de las minas, los hombres del turismo... ¿Recuerda usted lo que pasó en México cuando Cortés y sus magníficos amigos llegaron de España? Toda una civilización destruida por unos voraces y virtuosos fanáticos. La historia nunca perdonará a Cortés.
...-¿Qué podía hacer? ¿Discutir con usted? Estoy solo contra todos los granujas codiciosos y opresores que habitan la Tierra. Vendrán a arrojar aquí sus cochinas bombas atómicas, en busca de bases para nuevas guerras. ¿No les basta haber arruinado un planeta y tienen que arruinar otro más? ¿Por qué han de ensuciar una casa que no es suya? Esos fatuos charlatanes. Cuando llegué aquí no sólo me sentí libre de toda esa supuesta cultura, sino también de la moral y las costumbres terrestres.

También nos plantea una pregunta esencial: ¿Qué haríamos si supiéramos que esta es nuestra última noche?
¿Haríamos algo que nunca hemos hecho? ¿Saldríamos corriendo envueltos en pánico? ¿Qué haríamos? Bradbury propone que haríamos lo mismo que hacemos cada noche. Nos quedaríamos dormidos al lado del ser amado esperando el inminente final.
El prólogo es ni más ni menos que de Jorge Luis Borges.
Es un libro que tiene que leerse.


Ray Douglas Bradbury (Waukegan, Illinois, 22 de agosto de 1920) es un escritor estadounidense de misterio del género fantástico, terror y ciencia ficción. Principalmente conocido por su obra Crónicas Marcianas (1950) y la novela distópica Fahrenheit 451 (1953).

lunes, 9 de noviembre de 2009

51 MIC (01)

El 5 de Noviembre inició en la Cineteca Nacional la 51 Muestra Internacional de Cine. Este año cada película se exhibirá durante seis días, lo que hará que podamos ver cada una con calma. El fin de semana, junto con The fool, nos refinamos las siguientes tres películas:

LOS ABRAZOS ROTOS es la nueva película de Almodóvar. Tengo que reconocer que no es de mi agrado su estilo, pero sé el lugar que ocupa en la escena cinematográfica actual. El día que la vimos estaba muy cansado y estaba seguro que me quedaría dormido, pero no, me mantuvo despierto todo el tiempo. Y es que a pesar de que la historia estaba muy gastada y en varios aspectos exagerada y ridícula, la supo contar muy bien. La fotografía excelente y los escenarios naturales majestuosos. Anoten en su lista de lugares por visitar: Lanzarote. Aún así, como mencioné, el guión deja mucho que desear y está cayendo en el gravísimo error de querer plasmarse así mismo. Penélope Cruz en el mismo personaje de siempre. Para los que quieren ser directores de cine, termina con una frase muy adecuada: "Las películas hay que terminarlas aunque sea a ciegas". Resumiendo: ideal para los seguidores de Almodóvar, si no lo eres, puedes vivir sin verla.


NUEVA YORK TE AMO retoma la fórmula exitosa utilizada en Paris Te Amo, pero sin alcanzar el encanto de esta última. La película quiere retratar la variedad de culturas que se reúnen en la megápoli, pero en su intento de incluir a todos, pierde fuerza, veracidad y cae en absurdos. Otro de los puntos en lo que es mejor Paris Te amo es que cada director utilizó técnicas diferentes; aquí se utiliza la misma técnica y tratan de unir las historias con apariciones de los personajes de otros cortos. Algunos de forma natural, pero la mayoría de forma muy forzada. El puente entre cada historia se me hizo demasiado lento. No sé ustedes, pero cuando pienso en Nueva York (no tengo al fortuna de conocerla) imagino, además del ambiente "intelectual" las zonas marginadas, el metro... y aquí casi no se tocan esos puntos. Yo creo que de esos dos temas pudieron salir muy buenas historias. Es como si hicieran la versión de DF Te Amo (que no dudo en que pronto salga) y no hubiera historias que se desarrollaran en el metro. Un par de historias lograron dormirme aunque otro par me gustó. Sentía que era la oportunidad ideal para aprovechar toda esa gran camada de músicos indie que existen en NY, pero terminaron recurriendo a clásicos como No surprises de Radiohead. Al igual que en Los abrazos rotos, la sala estaba a reventar, y ambas, lamentablemente, sobrevaloradas. Resumiendo: ideal para los que tienen algún vínculo con NY y para aquellos que deseen compararla con Paris Te Amo.

BRIGADAS ROJAS de Uli Edel nos relata la historia de un grupo terrorista alemán. Empieza muy bien mostrando imágenes reales de movimientos rebeldes en los 60´s. Incluyen la matanza de Tlatelolco. Está ambientada en los 70´s, y de verdad te la crees que están en los 70´s. Pero, en su afán de relatar cada movimiento del grupo, se torna pesadísima y se le salen de control los personajes y las historias, sólo logra aterrizar bien el personaje de Meinhof, que es muy interesante. Siento que se quedó en el limbo entre un falso documental y un documental. Al reparto lo hemos visto en varias películas y lo hacen bien, el problema es que no se las crees de terroristas. Todos bien "fashion"; rubias esculturales de ojos azules... Dos horas y media que se te harán pesadísimas, sobre todo en las butacas incómodas de la Cineteca. Resumiendo: ideal para aquellos interesados en grupos terroristas y/o en el cine alemán.

Sé que no fue muy prometedor el inicio, pero también sé que vendrán películas muy buenas (espero con ansia la de Jarmusch) y estoy disfrutando bastante la dinámica de organizar días y horarios para ir a la Cineteca.

Para ver el horario de las películas, dénle aquí.

viernes, 6 de noviembre de 2009

UNDISCLOSED DESIRES

Este es el nuevo video de MUSE.
Pertenece a THE RESISTANCE, su nombre: UNDISCLOSED DESIRES.
Es una de mis favoritas del disco.
Todos los videos de MUSE han sido novedosos. En este caso, recurrieron a algo más sencillo. La idea de estar integrados a sus instrumentos es muy buena. La bateria negro mate de Dom está alucinante.
Ideal para dedicarla al ser amado.
Para Ana:



I know youve suffered
But I dont want you to hide
Its cold and loveless
I wont let you be denied

Soothing
Ill make you feel pure
Trust me
You can be sure

I want to reconcile the violence in your heart
I want to recognise your beautys not just a mask
I want to exorcise the demons from your past
I want to satisfy the undisclosed desires in your heart

You trick your lovers
That youre wicked and divine
You may be a sinner
But your innocence is mine

Please me
Show me how its done
Tease me
You are the one

I want to reconcile the violence in your heart
I want to recognise your beautys not just a mask
I want to exorcise the demons from your past
I want to satisfy the undisclosed desires in your heart

Please me
Show me how its done
Trust me
You are the one

I want to reconcile the violence in your heart
I want to recognise your beautys not just a mask
I want to exorcise the demons from your past
I want to satisfy the undisclosed desires in your heart

jueves, 5 de noviembre de 2009

EMBRYONIC

¡Atención, atención!
Si usted ha visto a los siguientes individuos, denúncielos. Son extraterrestres...









No existe mejor viaje que escuchar un disco de los Flaming Lips.
A lo largo de sus 23 años y de sus 12 álbumes (14 si contamos el disco en vivo UFO´s at the zoo y el soundtrack de Christmas on Mars) nos ha demostrado de lo que es capaz esta banda de Oklahoma.
En sus tres primeros discos (Hear it is ´86, Oh my gawd!!! ´87, Telephatic surgery ´89) mantuvieron un estilo garage/acid punk; luego decidieron (gran acierto) texturizar su música, darle matices sin perder su energía característica. Vinieron los 90´s, el contrato con WB y cuatro discos (In a priest driven ambulance '90, Hit to death in the future head '92, Transmissions from the satellite heart '93, Clouds taste metallic '95) con esta línea. Hambrientos de experimentación, se adelantaron al sonido 5.1 y sacaron un disco cuádruple (Zaireeka '97) para ser tocado al mismo tiempo en cuatro reproductores diferentes, dando como resultado una experiencia parecida a un caleidoscopio. De nueva cuenta, cambiaron de rumbo: mayores y mejores arreglos musicales, bellas melodías y letras totalmente angustiantes. Resultado: tres impresionantes discos (The soft bulletin '99, Yoshimi battles the pink robots '02, At war with the mystics '06) que hicieron que las masas y los críticos volteran a verlos. No conformes con todo lo anterior, deciden seguir con su viaje intergaláctico presentándonos Embryonic.

Embryonic es un disco doble (ustedes simples terrícolas sólo podrán conseguir la edición de un disco; pero no se preocupen, vienen las mismas 18 canciones) que literalmente te hará viajar.
Inicia con disonancias, con un caos que lentamente va tomando forma hasta ser un cosmos.
La voz de Wayne sigue poniendo la carne de gallina, sobre todo con frases como: I wish I could go/Go back in time.
Rolas más introspectivas y experimentales. No será nada fácil para aquellos oidos habituados a la música comercial. En el disco se hará más evidente la gran influencia del progresivo que tiene la banda. Canciones que exigen ser escuchadas mas de dos veces seguidas para intentar captar todos sus estratos. Ambientes asfixiantes, sonidos fuera de este mundo.
Si verlos en vivo fue todo un viaje, imagino lo que sería verlos en una sesión de ensayo o grabación: un cuarto lleno de instrumentos y ellos corriendo de uno a otro probando sonidos y ruiditos.
Bien podrían dormirse en sus laureles y vivr de su fama, pero nos ha quedado claro que eso no les interesa en lo más mínimo. Siguen viviendo en su pueblo natal, están en estrecho contacto con sus seguidores, ayudan a poner el escenario, ofrecen conciertos inolvidables, alivianados... Le dan prioridad por sobre todas las cosas a su arte, Embryonic es la prueba fehaciente. Espero se capte la dimensión de este nuevo clásico.
Como detalle, cuenta con la participación de Karen O (The yeah yeah yeah´s) y de los chicos de MGMT.
El disco cierra de forma espectacular:
Oh, oh, oh, watching the planets
Oh, oh, oh, oh, oh
Oh, oh, oh, watching the planets align
Oh, oh, oh, building a fire
Oh, oh, oh, oh, oh
Oh, oh, oh burning the Bible tonight
Para enriquecer la experiencia, mientas lo escuchan, pueden leer algo de Bradbury o de Simak.



P.D.: Gracias por las 2000 visitas.